La entrevista: Roberto Huichaman

1. ¿Cuánto tiempo llevas participando en la Parroquia? ¿Cómo fue tu llegada? Bueno, si lo consideramos desde que me integré a la parroquia en sí, partí hace aproximadamente 6 años haciendo mi catequesis en la comunidad del Buen Pastor. Me bauticé e hice la Primera Comunión a los 14 años, por interés propio. Luego continué haciendo mi confirmación y al años siguiente se me ofreció el proyecto de ser monitor de confirmación con dos excompañeros más. Este año entregué mi grupo de confirmación (es decir, el grupo que yo animaba se confirmó). Actualmente me encuentro trabajando con un grupo de tres monitores más, en un grupo de confirmación de primer año. Mi llegada a la Parroquia fue por interés de mi mamá, pero la continuidad fue por interés mío. Además. Mi núcleo familiar se ha acercado más a la religión y apegado más a la Iglesia por la participación mía en la Parroquia

2.En pocas palabras, ¿cómo describirías la parroquia San José de La Unión? “Wonderful” (maravilloso). (Risas). No… La definiría como un lugar especial, lleno de historias, hermoso en su forma de ser, por el hecho de no tener un colegio o un CPJ cerca, que son como las obras más importantes en cuanto a jóvenes. Es un lugar distintivo, único y es un lugar que atrae a los jóvenes.

3.¿Hay alguna experiencia que te haya marcado en tu camino de fe? ¿Cuál? Dos cosas, diría yo. Primero que todo, en el segundo año de confirmación, a mediados de ese año, entré en una “crisis de fe”: me empecé a cuestionar muchas cosas. Estaba empezando a cuestionar la misma religión; ya no le hallaba el mismo sentido. De hecho me hizo perderle el gusto a la confirmación misma, y me alejó un poco de la Eucaristía.  Pero al fin de esa situación salí mejor de lo que estaba. Y la otra experiencia fue el primer Retiro de espiritualidad. Fue hermoso. Fue como vivir la religión de una forma distinta a como la estaba viviendo. Con esa complicidad que hay entre jóvenes, que era distinto a lo que estaba viviendo acá en La Unión. El hecho de ver tanta alegría y energía en los jóvenes, tanta fe, me hizo cambiar mi perspectiva y ver todo de mejor forma, y proponerme trabajar mejor por la parroquia.

4.¿Qué es, para ti, lo más difícil de ser cristiano siendo joven? Quizás, la estigmatización social, que se presenta principalmente por parte de otros jóvenes, y el hecho de que te miren raro porque tú aceptas que crees. El hecho de que también se comporten distinto contigo y el hecho de que a veces hacen cosas como por molestarte, ¿cachai’?, saben que eres católico y hacen cosas en contra. Otra cosa es el contraste con la religión evangélica. Es muy fuerte, sobre todo cuando uno es joven. Porque para ellos, la forma en que uno vive no es la correcta, te lo sacan en cara, te dicen que tú no estás bien; básicamente que te cuestionen la forma en que lo vives tu fe.

5.¿Cuáles son las tres primeras palabras que se te vienen a la mente cuando escuchas ‘Sagrados Corazones’? Alegría, compartir, cambio. La «alegría», básicamente, por el hecho de que el contemplar de los SSCC tratan de hacerlo de una forma que sea agradable. Que a la persona le guste lo de contemplar, vivir, anunciar. Todo se hace más agradable. «Compartir», porque es una comunidad muy abierta. Los SSCC no ponen barreras a quien quiere participar con ellos, y compartimos con todos por igual. Y la tercera es «cambio». Me llama mucho la atención de que los SSCC tratan de adecuarse a los tiempos. Rompe como ciertos esquemas al permitir que las personas, laicos, interactúen más con los sacerdotes, y puedan hacer cosas que antes eran de los sacerdotes mismos. Lo cual, en cierto modo, fortalece a la Congregación.

6.¿Tienes alguna experiencia en la que te hayas encontrado con Dios en el servicio a los demás? Una vez: fue que ayudé a una persona ciega y, luego de ayudarla, el corazón se me llenó de alegría, y era una sensación inexplicable. A veces ayudando a gente uno piensa “yo lo ayudé, qué bien”. Pero esto era distinto. Yo iba caminando por la calle y la sonrisa de oreja a oreja no me la quitaba a nadie. Eso era cuando estaba haciendo catequesis. Y dije «de verdad esta acá, de verdad lo siento y de verdad me hace feliz».

7.¿Qué consejo o desafío lanzarías a un joven de tu edad que vive en España? Como consejo, le diría que se atreva. Que rompa los prejuicios de que un joven católico es un joven estúpido que sigue a “la nada”. Y que con su ejemplo demuestre lo contrario. Como desafío, el acercarse más a las personas más pobres, romper los esquemas, la típica barrera social. Especialmente para los jóvenes, porque es súper complicado. Que un joven vaya, trabaje, se junte con alguien de la calle puede ser muy complicado. De hecho para mí lo ha sido. Además del hecho de que cuando tú trabajas con las personas en situación de calle, con los rechazados sociales, y se te ve en esa situación, de hecho la gente genera cierto rechazo hacia ti también. Así que, por eso, sería un desafío.

8.Muchas gracias, Roberto. Sabemos, que eres un gran imitador del acento de España. ¿Quieres mandar un saludo? «Muchaz graciaz a ushtedez y un eshpecial zaludo a todoz los hermanoz de Zagradoz Corazonez de Eshpaña. Me ha encantado zu forma de hablar y eshtoy tratando de implementarla en mi comunidad, eshpecialmente con loz jóvenez. Mi eshpañol no ez perfecto, ¡pero se escucha bonito, poh!»

 

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