¿Nunca te has parado a pensar en qué es lo que Dios quiere para ti? ¿Qué sería tu vida si te abrieses a lo que Dios tiene pensado para ti? ¿Y si te abrieses a la vocación que Dios sueña con tu vida? ¿Pasaría algo por arriesgarse a probar a mirar con los ojos de Dios nuestra propia existencia?

Si la vocación puede ser definida de alguna manera es como un REGALO, un tremendo, enorme y maravilloso regalo de Dios para cada uno de nosotros. Lo que aquí te ofrecemos son algunos recursos para que puedas ir indagando y profundizando en este regalo ofrecido. No dejes de mirar y déjate sorprender por Dios.

“Pedro, ¿me amas más que a estos? […] Apacienta a mis corderos” (Jn 21,15)

Testimonio

“Yo no sabía que la fe podía tener tanto que ver con mi vida”

“Me di cuenta que Él murió por mí y surgió la pregunta de qué podía hacer yo por Él”

“El Señor me sigue llamando a entregarme, a querer de verdad, a no tener miedo”

La vocación cristinana

Dios no sólo tiene una voluntad general para toda la humanidad sino una voluntad y un proyecto para cada uno de nosotros. Para ti, también. Entonces es capital preguntarse: ¿Qué quiere Dios de mí? ¿Qué estará queriendo de mí? Señor ¿Qué quieres que haga?