Visita de San Pablo al Hogar de Siloé

 

El pasado viernes 21 de abril un grupo de jóvenes de la jerezana Parroquia de San Pablo visitaron el Hogar Siloé, una asociación que surge en el año 1995 para ayudar a personas afectadas de VIH/SIDA y con deprivación social.

Visita a Siloé 1La visita es guiada por Nuria y Rocío, trabajadoras en esta asociación y miembros de una comunidad en San Pablo animada por nuestro párroco Damiano Tonegutti. Juntos hacemos el recorrido por todas las dependencias de la casa: lo primero la sala de estar donde hombres y mujeres diferentes ven o escuchan la televisión, con un saludo amistoso podemos intuir la realidad que allí se vive.
Seguimos. Rocío y Nuria en todo momento van explicando cada uno de los lugares: cocina donde personas voluntarias hacen de comer cada día, las habitaciones de los residentes muy bien equipadas, el comedor, la lavandería, la zona exterior, una gran sala que sirve de taller, para acabar de nuevo en el interior donde nos acomodamos en una sala utilizada por Rocío, trabajadora social de Siloé, en sus entrevistas con residentes y familias.
Allí Nuria, administrativa del Hogar, junto con su hermana nos hablan del origen de la casa, y cómo personas cristianas deciden fundar lo que hoy es el Hogar. Un médico, una enfermera de otra parroquia de Jerez viendo la realidad en el hospital allá en los años 90 con la enfermedad y muerte a causa del SIDA, deciden pensar y poder llevar a cabo este proyecto, atender a personas para poder ayudarlas a vivir y morir con dignidad, ya que muchos de ellos lo hacían en la calle o en el hospital en condiciones deficitarias.
En ese momento las hermanas dominicas de nuestra Parroquia de San Pablo, hermana Loreto, Arantxa y Pilar se unen al proyecto, y con la ayuda del Ayuntamiento se va haciendo realidad lo que hoy es SILOÉ.
Visita a Siloé 3En la actualidad acogen a 25 personas, El Centro concertado por la Junta de Andalucía dispone de trabajadores : monitores, psicólogo, trabajadora social, administrativa, médicos así como un grupo de voluntarios que realizan la comida o un grupo de maristas que en verano realizan un campo de trabajo para atender a los usuarios en actividades de ocio y tiempo libre.
Esto hace despertar en nosotros el interés en poder realizar una labor cristiana humanitaria con estas personas, mostramos nuestro interés y nos proponemos poder pensarlo y hacerlo como actividad en verano.
Finalmente se abre el diálogo o sobre la enfermedad y la importancia en la prevención.
En esta visita descubrimos como la Fe en Jesús sigue moviendo a personas a estar cerca de sus preferidos y como diría Rocío a valorar nuestra vida, porque tenemos lo fundamental, una familia que nos quiere y un Hogar, “ellos me enseñan cada día que con muy poco se puede vivir y que lo que más le hace sufrir no es el no tener cosas materiales, sino el no poder tener las riendas de su vida y una familia para compartirla»

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