Ven Espíritu divino (25-31 may)

Comienza poniéndote en presencia de Dios.

 

Lectura del Evangelio de Juan (Jn 20, 19-23)

 «Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: “Paz a vosotros”. Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: “Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”»

 

Comentario

 Tras los acontecimientos de la Pasión y muerte de Jesús todos los discípulos quedaron perdidos, asustados y tristes. La Sagrada Escritura nos narra cómo vivían escondidos por miedo a que también ellos corrieran la misma suerte que Jesús.  Pero Jesús les hizo una promesa. En Pentecostés, la Iglesia naciente recibe el Espíritu Santo, el soplo de Dios, el encuentro con el Resucitado. Esta presencia divina les hace entender la misteriosa presencia de Dios junto a los hombres. Primero como Padre Creador, después como hermano que camina a nuestro lado, y, finalmente, como el Dios íntimo y cordial, que penetra nuestro corazón, que quiere convivir totalmente con nosotros y en nosotros, para que nosotros también convivamos con Él.

 

Himno: Ven, Espíritu Santo

 

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo. ?

Padre amoroso del pobre,

 don, en tus dones espléndidos. ?

Fuente del mayor consuelo.?

 

Ven, dulce huésped del alma,?

descanso de nuestro esfuerzo.?

Tregua en el duro trabajo, ?

brisa en las horas de fuego,?

gozo que enjuga las lágrimas,?

y reconforta en los duelos. ?

 

Entra hasta el fondo del alma,?

divina luz y enriquécenos. ?

Mira el vacío del hombre?

si tu le faltas por dentro;?

mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.?

 

Riega la tierra en sequía,?

sana el corazón enfermo,?

lava las manchas, ?

infunde calor de vida en el hielo,?

doma al Espíritu indómito,?

guía el que tuerce el sendero.?

 

Reparte tus siete dones

según la fe de tus siervos.?

Por tu bondad y tu gracia?

dale al esfuerzo su mérito;?

salva al que busca salvarse?

y danos tu gozo eterno.

Amén

 

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