Vacaciones con Dios

En esta época del año en la que más o menos todos estamos de vacaciones y dejamos de lado nuestra rutina diaria, ¿también nos cogemos vacaciones de nuestra fe? Vamos a reflexionar un poco sobre este tema.

Nos ponemos en presencia del Señor para compartir un rato con Él. Comenzamos esta oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Leemos el siguiente texto del Evangelio de Marcos:

“Entonces los apóstoles se juntaron a Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer. Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto.” (Mc 6, 30-32)

En ocasiones, Jesús invita a sus discípulos a descansar. Nosotros también necesitamos parar, desconectar de lo que hacemos a diario, para coger fuerzas y seguir adelante. Pero durante este tiempo de descanso, ¿le prestamos a Dios toda la atención que merece?, ¿seguimos rezándole como lo hacemos habitualmente?, ¿participamos de la Eucaristía, aunque no sea en nuestra propia Parroquia?… Reflexionamos durante unos minutos sobre estas preguntas.

Las vacaciones pueden ser un periodo en el que dediquemos más tiempo a la oración y a la reflexión personal, en el que nos paremos y valoremos en qué lugar está nuestra vida, en qué momento y en qué situación nos encontramos como cristianos. Esta reflexión personal va a originar un enriquecimiento en nosotros, tanto a nivel personal, como a nivel familiar y profesional. También podemos dedicar más tiempo a los demás: a nuestras familias, a los que más lo necesitan…

En resumen, tenemos que intentar disfrutar más de nuestra alegría de ser cristianos e intentar transmitírselo a los demás, haciendo disfrutar a ellos de esa alegría que a nosotros tanto nos llena.

Ojala que todos consigamos en este periodo de vacaciones acercarnos a Dios y que no nos dejemos llevar por este tiempo de descanso para alejarnos de Él. Escuchamos esta canción, como petición a Dios y como propósito personal para este verano.

CANCIÓN: “Muéveme” (Ixcis):

Por último, terminamos este rato de oración con las palabras que el propio Jesús nos enseñó: Padre Nuestro…

A los Sagrados Corazones de Jesús y de María, Honor y Gloria.

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