SSCCience: El destino y la física cuántica

Nuestra concepción de la realidad está basada en lo que podemos percibir de ella. Nuestra imagen del mundo está plagada de perros, mesas, paredes, aviones que vuelan, vasos que caen al suelo, árboles, coches que se mueven… Creo que no me equivoco al afirmar que esos fenómenos os serán familiares a todos. Este mundo familiar, el mundo que percibimos, los físicos lo llaman macroscópico; y la teoría física de la mecánica clásica (Newton) permite describir y predecir toda clase de fenómenos en este nivel: un objeto que cae atraído por la gravedad, la velocidad y aceleración de un avión en vuelo, los principios por los que un edificio se mantiene en equilibrio, etc.

Según la mecánica de Newton, todo está determinado por la  ley de causa-efecto.

Según la mecánica de Newton, todo está determinado por la ley de causa-efecto.

Lo mejor de la mecánica clásica es que es una teoría determinista. Dado un objeto cualquiera, basta con saber dónde está (posición) y cómo se mueve (momento lineal) en un momento dado, y (con una buena calculadora) podremos predecir con exactitud dónde estará en cualquier momento posterior.

Todo es causa y efecto. Así, todo fenómeno en el mundo –desde la manzana que cae del árbol, hasta mi comportamiento de mañana por la mañana al levantarme– estaría determinado y sería predecible a partir de sus condiciones iniciales. En esta teoría, hay cosas que a nosotros se nos escaparían, porque serían demasiado complejas para nuestra inteligencia, que es limitada. Pero si no lo fuera, según la visión del mundo de la física clásica, a partir del momento presente podríamos comprender todo el pasado y predecir con exactitud el futuro. Para eso haría falta una inteligencia infinita, un súper-ordenador o… la mente de Dios.

Podría parecer que estoy haciendo “ciencia-ficción” o “religión-ficción”, pero para muchas personas ese es, a trazos gruesos, el planteamiento que se hacen cuando piensan en el destino: si Dios lo conoce todo… ¿cómo no va a conocer nuestro futuro?, ¿cómo no va a saber todo lo que me va a pasar? Pero para mucha otra gente, el problema es que si Dios tiene predeterminado nuestro futuro, ¡no queda espacio para la libertad humana! Dando otra vuelta de tuerca, muchos son los que piensan que nuestro destino está “escrito”, que todo nuestro futuro está predeterminado, o creen en el karma, o viven sin responsabilidad los acontecimientos de su vida…

En definitiva, ésta es una cuestión ha traído de cabeza a muchos filósofos y teólogos, pero… ¿y si en realidad el mundo no fuera determinista?

2-mecanic-cuanticaLa mecánica cuántica, una teoría elaborada por los físicos de la primera mitad del siglo XX, demuestra que en un nivel microscópico, las ondas pueden portarse como “materia sólida”, a la que llaman corpúsculos; y, viceversa, la materia se comporta como ondas. (Los que sepan algo de física reconocerán los experimentos de la doble rendija de Young y el de Davisson y Germer). Pero, ¿qué significa esto? Tomemos por ejemplo un electrón, componente elemental de los átomos con que está “hecha” toda la materia del Universo. Pues bien, la física cuántica demuestra que… ¡no podemos saber dónde está nuestro electrón! (En realidad, lo que no podemos es determinar con exactitud es su posición y su momento, a causa del principio de incertidumbre de Heisemberg). En realidad, solo podemos saber dónde es probable que esté, y esa probabilidad se comporta como una onda (técnicamente, el cuadrado de la función de onda nos da la función de probabilidad).

En la práctica, esto significa que si repetimos un experimento con electrones (y todo tiene electrones, o partículas análogas), por más que lo hagamos de manera totalmente idéntica, no obtendremos siempre el mismo resultado. La realidad no es determinista, o al menos, no en el nivel microscópico. Así, algunos científicos, como el médico S. Hameroff y el matemático R. Penrose, han encontrado en los fenómenos de la indeterminación cuántica la base para explicar cómo funciona la conciencia, y desarrollar una teoría científica de los principios de la libertad humana.

Resulta reconfortante y al tiempo nos llena de responsabilidad, saber que somos verdaderamente libres. No estamos predestinados a ninguno de nuestros actos, no estamos sometidos a ninguna “fuerza” extraña.

Y aún más importante: Dios no nos trata como marionetas. ¿Niega esto Su poder y omnisciencia? Al contrario: porque… ¿no es verdaderamente propio del Buen Dios crear un mundo donde los seres humanos seamos verdaderamente libres para relacionarnos con él y con los demás?

La física cuántica también puede hablarnos bien de nuestro Creador.

Pablo Bernal Rubio sscc

Related