Regina Mundi 1 2015

 

 

 

 

 

 REGINA MUNDI 1 2015

 

La empatía, ese sentimiento que tan rápido nos aceleramos a decir que lo tenemos y que en realidad tanto nos cuesta adquirirlo. De entre los que lo descubren algunos no se aventuran a mucho más y se quedan en un estilo de vida con altibajos de ayudar más o menos dependiendo del momento, otros, acaban en Regina.

 

Regina11502.jpgRegina Mundi, un lugar que de primeras cuando lo ves puede no suponerte nada, resultarte frío o incluso darte miedo. Situado en San Juan de Aznalfarache, Sevilla, y muy conocido en la ciudad, no son muchos los que se acercan a descubrir su realidad. ¿Qué les pasa a aquellos que dan un paso hacia Regina? Que dan otro más. Esta institución benéfica llevada por las hermanas del Sagrado Corazón de Jesús recoge a enfermos y personas a las que por su situación económica o social no son aceptados o no tienen quienes se encarguen de ellos. Algunos no pueden siquiera levantarse o ducharse sin ayuda, y ahí es donde entran los voluntarios.

 

Cuando entras por sus puertas lo que uno se encuentra es un porrón de gente en silla de ruedas, un par en cama y alguno que otro sentado en sus cosas. Los prejuicios nos llevan a pensar que son personas que no estarán bien de la cabeza o que no se enteran de lo que pasa a su alrededor, pero basta aproximarse un poco a ellos para ver que esto no es así.

 

Regina11503.jpgMi experiencia en Regina Mundi empezó un verano hace dos años cuando después de oír hablar mucho sobre este voluntariado que se hacía los sábados en mi parroquia decidí ir a probar. La primera vez que fui siendo sincero no tenía ni idea de a que iba y fue cuando me dijeron que cogiera una esponja y entrara a un baño cuando lo descubrí. No me fue mal, y durante las primeras veces hubo días muy buenos y otros no tanto, pero no fue con los sábados cuando llegué realmente a entender a los residentes de Regina ni lo que suponía llevar la vida que llevaban. Este verano al ir al campo de trabajo, lo entendí un poco mejor.

 

El campo dura 10 días en los que debes vivir por y para ellos y aunque al final acabaras destrozado del cansancio  créeme cuando te digo que merecerá la pena. Aunque pueda parecer muy monótono al principio por seguir la rutina, con los días veras que son todos distintos. Si te fijas de cada uno de ellos podrás sacar que ninguna conversación es la misma, ningún lavado, ninguna sonrisa, ninguna mirada, y es en ese momento cuando empezarás a vivir realmente el campo, con una intensidad y un amor que no podías creer desprender.

 

Hemos podido vivir una experiencia inigualable este verano en la que, de hecho, hemos recibido más de los “regineros” y las hermanas de lo que hayamos podido ayudar nosotros. Cada gesto que de otra persona pudiera darnos igual, de ellos es un completo regalo tan fugaz que hay que estar muy atento de cogerlo.

 

Regina11501.jpgAl acabar el campo algunos salen tristes por dejar a estas personas que tanto llegan a querer, otros salen habiéndose reencontrado con Dios, otros motivados con el objetivo de seguir poniendo su granito de arena para ayudar en este mundo, pero como salimos todos es distintos, sabiendo que una parte de nosotros se ha quedado ahí y que otra parte vendrá con nosotros para definirnos el resto de nuestras vidas.

 

Solo decir que jamás podré estar más agradecido por estos diez días. Muchas gracias a mi grupo con los que he vivido esta experiencia, por esas comidas llenas de, en verda, chistes malos, excrementos y tonterías, por el trabajo codo con codo, por esas charlas de madrugada y por todos los demás. A las hermanas una total y absoluta admiración por lo que hacen puesto que son las que incluso en los días más malos tienen una sonrisa para ellos y nosotros. Y bueno para los “regineros” no hay forma perfecta de agradecerles el amor que hemos recibido por su parte. Gracias y a los que vengáis después mucho ánimo para ir a donde se ha convertido para siempre nuestra casa. 

 

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