Primera semana adviento

 

Estamos en la primera semana de Adviento. Nos aprestamos a recibir al hijo de Dios, es tiempo de espera, tiempo de Esperanza.

Nos ponemos en presencia del Señor y comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 Lee despacio esta carta de Juan, que nos habla de la misericordia de Dios y nos invita a ser coherentes en nuestra vida.

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguien peca, tenemos un abogado ante el Padre, Jesucristo el Justo. Él expía nuestros pecados y no sólo los nuestros, sino también los de todo el mundo. Nos consta que lo conocemos si cumplimos sus mandamientos. Quien dice que lo conoce y no cumple sus mandamientos miente y no es sincero. Pero quien cumple su palabra, tiene realmente colmado el amor de Dios. En eso conocemos que estamos con él. Quien dice que permanece con él ha de proceder como él procedió. Si decimos que compartimos su vida mientras caminamos a oscuras, mentimos y no procedemos con sinceridad. Pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, compartimos nuestra vida, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y limpiarnos de todo delito. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y no conservamos su mensaje.

  • ¿Qué es lo que tengo que renovar en mi vida en este tiempo de Adviento para ser coherente con el mensaje de Jesús?
  • ¿Qué medios voy a utilizar para ello?

En este tiempo de Adviento, finalizamos la oración pidiéndole a Dios que sople su Espíritu sobre nosotros y renueve nuestra vida.

Sopla Señor te lo pido, quédate esta noche en mi alma

Pues solo tu amor y abrigo, me dará consuelo y calma.

Sopla Señor sopla fuerte, envuélveme con tu brisa

Y en tu Espíritu renuévame, hazme libre en tu sonrisa.

A pesar de mis caídas, hazme fiel a tus promesas.

Sopla Señor en mi vida, y arráncame esta tristeza.

Sopla, sopla Señor tu grandeza, sopla

Hazme fiel en mi pobreza, sopla.

Sopla Señor en mi oído, sopla fuerte arranca el miedo

Pues sin Ti me hallo perdido, sin tu luz me encuentro ciego.

Sopla Señor y hazte viento, y bautízame en tu nombre

Llámame a servir Maestro, hazme fiel entre los hombres.

Toma mi vida en tus manos, mis sueños, mi amor, mi todo

Mi cansancio, mis pecados y moldéame a tu modo.

Sopla, y bautízame en tu brisa, sopla

Renuévame en tu sonrisa, sopla.

Sopla Señor tu caricia, y sobre mis sentimientos

Que sea el Ángel de Tú Misa, quien obre en todo momento.

Sopla Señor y hazte canto, pon tu palabra en mis manos

En ellas tu providencia y bendice a mis hermanos.

Quiero ser de tu árbol rama, fruto nuevo de tu cielo

Que madura en tu palabra, como un ave en pleno vuelo.

Acabamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

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