Pozos II 2015

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pozos II 2015

 

Amanece un nuevo día y mi forma de mirarlo no es como otras tantas veces, y es que el cambio vino ya hace varias semanas. Recuerdo cuando a mediados de curso más o menos, Nacho se pasaba por las clases anunciando la convivencia de catequesis. Todo el mundo discutía entre elegir una u otra, se ponían eufóricos e intentaban convencer a más gente de que se apuntasen. Gracias a Dios, mis amigas tan pesadas como siempre empezaron a hablarme de lo alucinante que era todo, de lo bien que me lo iba a pasar…etc. Ya había tenido una experiencia años atrás, en primero de la eso y la verdad es que me fui de aquella convivencia dando gracias de que se hubiese terminado. No me gustó nada. Pero decidí probar suerte y darle una oportunidad a “Pozos II”.

 

 

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Había tenido un año bastante movidito y con complicaciones, tenía una crisis enorme de fe y mis ánimos eran muy pésimos. Todo el mundo me decía que esa semana me iba a encantar y me lancé… Recuerdo como cada día mi fe iba recobrando un poquito más de vida. Como muchos dicen esa casa de Jerez es mágica y yo me uno a ellos. Es como un mundo diferente, la gente saca su verdadera cara y se da a conocer. Todos los días recibes pequeños regalos, pero no me refiero a cosas materiales, si no a sonrisas, abrazos, miradas… Esas pequeñas actitudes que son los mejores regalos que puedes recibir y que realmente te tocan el corazón. Mi grupo de reflexión me ayudó desde el primer día a empezar a abrir mi corazón y a darme cuenta de que Dios siempre está ahí, en las buenas y en las malas. Incluso cuando tu pones barreras el sigue ahí, aunque te empeñas en no verlo. Cada actividad, cada reunión con distintas personas, cada conversación te van cambiando poco a poco. Recuerdo cuando en la celebración preguntaron que nos llevábamos de la convivencia o que habíamos sacado y todo el mundo se miraba de reojo pensando, a ver quién habla y que no me toque a mí. Y de repente sin darme cuenta mi corazón decidió hablar y dije, “vida” me llevo vida. La noche del perdón, el hacer tu proyecto personal, compartir tus pensamientos te van enseñando a crecer y a encaminar tu vida poco a poco junto con tu fe. Desde aquel día veo la vida como de verdad hay que verla. Me fijo en cada color, cada brillo, cada resplandor. Me fijo en las personas, en como sonríen o que dicen sus ojos.

 

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Y me doy cuenta que todo esto es un regalo. Que los días malos están pero con esfuerzo y conservando siempre tu trocito de fe todo se supera o consigue. Hoy le doy gracias a Dios, a mis catequistas y a todas las personas que conocí en aquella convivencia, por guiarme por el buen camino, ayudarme y enseñarme el valor de creer en Dios y de aprovechar esta vida. Sin duda aconsejó a todos los que no se permiten ir a Jerez que vayan. Que vivan esa experiencia y que a partir de ella empiecen a vivir. Porque sin fe nada tiene sentido y por lo tanto nos prohibimos el vivir….

 

 

Laura Lacarta (Sevilla)

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