Pascua de Jerez: Jueves Santo

Me habían hablado tanto de la Pascua de Jerez que casi cualquier cosa que ocurría me llevaba a preguntarme si estaba viviendo lo que todo el mundo había experimentado.

Sin embargo, lo difícil ha sido caer en la cuenta de que realmente a la Pascua se va a vivir la Semana Santa como Dios quiere que tú la vivas: con tus condicionantes, con tu fe única, con tu corazón único. Este día de la convivencia fue partícipe del encuentro con esa gran verdad.

Todos conocemos la escena de la Última Cena, por el cole, por las celebraciones de la parroquia, etcétera. En general la conocemos, pero ¿la hemos vivido? Ambos puntos han sido los que han guiado toda mi Pascua y más concretamente este día que rebosa significado.

Un día en el que se nos presenta el verdadero significado de la Eucaristía, el verdadero significado de lo que hacemos todos los domingos. Gracias a los documentos y la vivencia de la celebración que habíamos preparado hemos podido experimentar cada palabra, cada canción, cada gesto y cada actitud para de esa manera encontrarnos con la difícil realidad de la despedida más bonita de cuantas se han dado en la historia.

Jesús reunido con sus amigos, tenía que despedirse de ellos y pedirles que le recordaran. Para ello una vez más, les partió el pan y les ofreció el vino.

Sin embargo, no sólo se quedó ahí sino que nos mostró de nuevo a todos su infinita grandeza con un signo más de los muchos que plagaron su vida: lavarles los pies. Al hacerlo nos mostraba la radicalidad de su mensaje de amor y servicio y al vivirlo hemos recordado en esta Pascua que ser cristiano es algo más que ir a misa los domingos. Es servir a los demás y amar a Dios.

Como ya he dicho, creo que la Pascua es algo tremendamente personal si se vive desde el corazón. Un encuentro con la entrega de Cristo en su Pasión, Muerte y Resurrección que debe removerte por dentro y hacer que se despierten en ti las ganas de seguirle y amarle. Nada hay como una convivencia para permitirte conectar con esa vivencia que te transforma y mejora.

Por ello y para terminar, os invito si no habéis ido, a vivir la Pascua en Jerez en los próximos años y si ya la habéis vivido a recordarla cada Semana Santa.

Jaime Brajones, Comunidad 14 (Parroquia Sagrados Corazones de Sevilla)

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