Orar con la #JMJCracovia2016

En estos días se celebra en Polonia el encuentro de los jóvenes con el Papa con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Con nuestra oración participamos de la alegría de este encuentro y pedimos a Dios que los jóvenes puedan ahondar allí su amor a la Iglesia, extendida por toda la tierra.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Con estas palabras Jesús se acerca a ti, ahora, en la oración. El quiere abrirte su corazón para acoger tu fragilidad, tu pecado. Él no te va a rechazar nunca y siempre te va a invitar a conocer su amor por ti. Por eso, ábrele tu corazón, siéntete acogido/a en su casa, en su corazón misericordioso. Comparte la alegría que transmite la canción-himno de la JMJ en la que están participando los jóvenes en Cracovia.

 

 

Disponte ahora a acoger la palabra de Dios

 

Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos. Tomó la palabra y los instruyó en estos términos: Dichosos los pobres de corazón, porque el reinado de Dios les pertenece. Dichosos los afligidos, porque serán consolados. Dichosos los desposeídos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa del bien, porque el reinado de Dios les pertenece. Dichosos vosotros cuando os injurien, os persigan y os calumnien de todo por mi causa. Estad alegres y contentos pues vuestra paga en el cielo es abundante. De igual modo persiguieron a los profetas que os precedieron. Vosotros sois la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá su sabor? Sólo sirve para tirarla y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad construida sobre un monte. No se enciende un candil para taparlo con un celemín, sino que se pone en el candelero para que alumbre a todos en la casa. Brille igualmente vuestra luz ante los hombres, de modo que al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre del cielo.

 

Reflexiona en tu corazón

 

* “Bienaventurados…” Pon rostro y nombre a estas bienaventuranzas: ¿quiénes son los pobres de espíritu? ¿quiénes están trabajando por la paz cerca de ti? ¿quién te parece una persona limpia de corazón? ¿quiénes practican la misericordia?

 

* “Estad alegres y contentos…” Jesús nos invita a la alegría en medio de las dificultades por la fe. ¿Me he sentido incomprendido alguna vez por ser cristiano? ¿E insultado o menospreciado? ¿He reaccionado evangélicamente? ¿Se ha apagado en mí la alegría de la fe?

 

* “Vosotros sois sal y luz…”. No te ocultes, no te quedes sin sabor. Estas imágenes, ¿qué te sugieren hoy en tu vida?

 

Ten ahora un diálogo con Jesús sobre lo que has reflexionado ayudado por las preguntas.

 

Termina con esta oración

 

Jesús, te pido por los jóvenes que están celebrando la Jornada Mundial de la Juventud. Que todos los jóvenes sepamos ser sal y luz para los demás, para que todos puedan ver la alegría de ser cristiano y el amor de tu Padre que inunda nuestras corazones. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

Artículo anterior

Jesús, nuestra esperanza

Artículo posterior

Vacaciones con Dios

Related