Lo visible y lo invisible (4-10 Nov)

 

Lo visible es transitorio, lo invisible es eterno 


 

agua.jpg

 

 

  

Semana del 4 al 10 de Noviembre

 

Trata de encontrar un espacio de silencio, busca algo de tranquilidad y comienza la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

 

Han transcurrido ya unos meses desde el inicio de curso. Estamos ya familiarizados con los agobios del día a día, con la rutina, con los problemas…

 

 

Nos cuesta encontrar un espacio para escuchar a Dios y en ocasiones lo sentimos lejos de nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quizás este poema de Mario Benedetti nos ayude a relativizar las cosas:

 

 

No te rindas

 

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

 

 

 

Leemos ahora una lectura de la segunda carta de San Pablo a los Corintios que distingue entre lo transitorio y lo eterno (2 Cor 4, 7-18):

 

Ese tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que su fuerza superior procede de Dios y no de nosotros. Por todas partes nos aprietan, pero no nos ahogan; estamos apurados, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no aniquilados; siempre transportando en el cuerpo la muerte de Jesús, para que se manifieste en nuestro cuerpo la vida de Jesús. Continuamente nosotros, los que vivimos, estamos expuestos a la muerte por causa de Jesús, de modo que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así la muerte actúa en nosotros, la vida en vosotros. Pero como poseemos el mismo espíritu de fe conforme está escrito: creí y por eso hablé, también nosotros creemos y por eso hablamos, convencidos de que quien resucitó al Señor Jesús, nos resucitará a nosotros con Jesús y nos llevará con vosotros a su presencia. Todo es por vosotros, de modo que, al multiplicarse la gracia entre muchos, abunde la acción de gracias a gloria de Dios. Por tanto no nos acobardamos: si nuestro exterior se va deshaciendo, nuestro interior se va renovando día a día. A nosotros, que tenemos la mira puesta en lo invisible, no en lo visible, la tribulación presente, liviana, nos produce una carga incalculable de gloria perpetua, pues lo visible es transitorio, lo invisible es eterno”.

 

Le pido a Dios que en mi debilidad me haga fuerte y me enseñe a arriesgar.
Que me ayude a sonreír cuando la vida me pueda, a cantar aun cuando el corazón llora, a confiar en Él cuando las fuerzas flaquean.

 

 

Finalizamos la oración rezando un Padre Nuestro.

Related