La entrevista: Julio García ss.cc.

    1. P. Julio, has estado muchos años en la Parroquia Sagrados Corazones de Sevilla: ¿Cuándo fue la primera vez que estuviste y en qué circunstancias?

     

    Mi vida coincide con la vida de la Parroquia de 1979 a 1985. Son los primeros cinco años de la historia de la Parroquia, que es erigida en la semana santa de 1979 como tal por la Archidiócesis de Sevilla y ubicada en lo que desde siempre había sido la iglesia del Colegio. La iglesia diocesana la creó y nos la confió, al mismo tiempo que nos confiaba la parroquia de La Candelaria, también en Sevilla.

    Fui nombrado párroco para iniciar su puesta en marcha ya como Parroquia. Tenía entonces 39 años. Ya antes nuestra iglesia tenía un rico movimiento pastoral, como iglesia pública, que conocí en la época de los 70: cuando fui el superior de la comunidad tuve al mismo tiempo que hacer de rector de la iglesia.

    Esos primeros cinco años en la Parroquia tuvieron el encanto de los “tiempos fundacionales”. Era un momento de expansión y consolidación de la joven Provincia de Andalucía. Había vocaciones. En aquellos cinco años tuve como colaboradores en la pastoral y hermanos en la comunidad a los PP. Fabián Pérez del Valle, Fabián del Olmo y José Ignacio Jaurrieta y un hermano joven de los últimos años de su formación inicial (los primeros tuve a Juanma y los siguientes a Fefe). Ya en esos primeros años empezaron a cuidarse las líneas pastorales, que – consolidándose con el tiempo – configuran la “fisonomía” actual de nuestra Parroquia.

     

     

    1. ¿Recuerdas cómo era la Pastoral Juvenil en aquella época? ¿sabes quién comenzó a trabajar en Pastoral Juvenil en Sevilla?

     

    En 1979 teníamos ya en la joven Provincia de Andalucía, erigida en 1975, una pastoral juvenil en ciernes. Con vida propia en el Colegio y en las diversas comunidades y obras de la Provincia. Como Parroquia era empezar de cero, como en todo. Pero la pastoral de jóvenes fue desde el principio una línea preferente de acción pastoral en la nueva Parroquia. El peso recaía sobre mí y sobre Juanma y Fefe sucesivamente, que habían nacido vocacionalmente a través de la “pastoral juvenil” del P. Luis Aguilar. Eran los animadores privilegiados de la pastoral juvenil, en colaboración siempre con las iniciativas que se iban tomando desde la pastoral del Colegio.

     

    Son los años en los que se camina en la Provincia y en cada una de sus obras hacia una pastoral juvenil y vocacional organizada. Fue un momento bonito, una especie de “mística colectiva”. Casi sin medios materiales al principio pero con abundancia de “recursos humanos” (muchos hermanos jóvenes y no tan jóvenes en torno a un mismo proyecto y actividades; uno de los más ilusionados animadores de este movimiento inicial fue el P. Adolfo Sastre). Son los tiempos en los que se termina comprando la finca de la Casa de Espiritualidad Padre Damián de Jerez y se hace un primer acondicionamiento de la misma sobre todo para que sea el lugar de desarrollo de las actividades de la Pastoral Juvenil.

     

     

    1. Después de bastantes años has vuelto a vivir en Sevilla, aunque ahora la última obediencia es a la Parroquia Virgen del Camino de Málaga. ¿Qué características fundamentales tiene actualmente la Pastoral Juvenil Vocacional de Sevilla? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades? ¿Y cuál considerarías tú el gran reto de la PJV?

     

    Como características podría decirse: primero, que la PJV no es una pastoral más, sino un campo que en términos de personas, tiempos, destinatarios, tiene un volumen impresionante; segundo, que – como acción pastoral que rebasa el más reducido ámbito de la “pastoral escolar, educativa” – se ubica su despliegue fundamentalmente en locales de la Parroquia, sobre todo en los aspectos de reuniones de grupos y comunidades, de celebraciones, etc.; tercero, que es un espacio privilegiado que escenifica la colaboración activa entre Colegio y Parroquia, lo que no solamente suma sino multiplica la fecundidad de lo que hacemos; y cuarto, que la “melodía de fondo” que se interpreta en todo ese barullo de actividades y encuentros es la misma: la que indica el itinerario de pastoral juvenil y vocacional provincial y las líneas de  acción preferentes sugeridas para nuestras Parroquias.

     

    Entre las fortalezas puede indicarse en primer lugar todo lo que acabo de decir en el párrafo anterior. Subrayo como fortaleza el que no es una PJV que aparece y desaparece, según cambian los hermanos responsables últimos de ella, sino que – más allá de la impronta personal de uno u otro -, en el paso de los años se mantiene las grandes líneas de fondo y el modelo organizativo, con las actualizaciones y mejoras que se van incorporando. Una segunda fortaleza es el número considerable de jóvenes que colaboran en el desarrollo de todo lo que implica la PJV; no son solamente destinatarios, sino agentes de PJV para otros.

     

    Me atrevo a indicar las debilidades que intuyo en la PJV que desarrollamos, en forma de interrogantes. Sin estar seguro de que responda lo que digo a la realidad objetiva. Parto de una memoria que en relación con la PJV, como con otros aspectos de la vida de la Provincia, tiene ya muchos años. ¿Podrá mantener la Provincia el número de hermanos y el volumen tiempo y de recursos que ahora mismo tiene la PJV? ¿Mantiene o tiene nuestra PJV la “mística vocacional” que tuvo en los años fundacionales de la Provincia y de la Parroquia y después? ¿Seguiremos teniendo esa riqueza de colaboradores pastorales en la PJV que ahora tenemos? ¿Podrá sostenerse y enriquecerse toda la dimensión de acompañamiento?

     

    El gran reto de la PJV sobre el que me preguntas se intuye en las preguntas que hacía en el párrafo anterior y en la respuesta a la pregunta siguiente, que nos remite no al mundo de los medios y tiempos para la PJV, sino a quienes formamos la familia de los Sagrados Corazones, los hermanos de la Provincia y de cada comunidad local.

     

    1. Estamos P. Julio en el año de Vida Consagrada. ¿Nos puedes dar dos claves de vida religiosa que creas debamos cuidar actualmente nosotros los religiosos? ¿Qué papel jugamos la comunidad religiosa en la Pastoral Juvenil Vocacional?

     

    No voy a decir nada original o de última hora. Hablo de claves de vida religiosa que debemos cuidar actualmente nosotros los religiosos, aunque no nos moviéramos en la perspectiva de las vocaciones. Simplemente para que nuestra vida religiosa sea auténtica, generadora de vida evangélica en nosotros mismos. Pero mucho más si queremos abonar un terreno propicio para las vocaciones (“una familia que no engendra hijos es una familia estéril”, podríamos decir).

     

    Primero, una clave, a nivel personal. La he expresado con frecuencia en voz alta estos últimos años, pero hoy la digo con las palabras que Elias Royón – el jesuita que es el actual vicario episcopal de Vida Consagrada en la diócesis de Madrid – nos dirigía en la reciente asamblea de la Provincia Ibérica: “ser personas vocacionadas, no profesionalizadas”. Parece afianzarse la tendencia a tener más profesión que vocación, y las vocaciones se despiertan mejor al contacto con personas vocacionadas.

     

    Y otra clave de índole o nivel más comunitario: cuidar el estilo de vida que vivimos y proyectamos, dejamos ver. Tiene que ganar en sencillez, en menor abundancia de medios, en parecernos poco al modelo de gente que triunfa, el equilibrar más las dimensiones de la vida como se nos recuerda en el documento inspirador del pasado capítulo provincial.

     

    La comunidad religiosa juega un papel fundamental en la Pastoral Juvenil y Vocacional. No tanto porque todos sus miembros sean agentes instrumentales de la misma, desplieguen los medios pastorales en los que se concreta la acción pastoral en clave vocacional con los adolescentes y los jóvenes, cuanto porque la vida de los hermanos y de la comunidad rebose transparencia y accesibilidad, y se construya con sencillez en torno a las dos claves arriba indicadas.

     

     

    1. En estos años de párroco habrán crecido muchas cosas en la Parroquia y otras quedan como grandes retos. ¿Qué te gustaría P. Julio para la parroquia Sagrados Corazones de Sevilla? ¿Qué crees que necesita en estos momentos?

     

    La primera es que tenga – como ha tenido siempre, desde los comienzos hasta hoy – un perfil institucional. Quiero decir que las personas que lideran la pastoral de nuestra Parroquia se sientan siempre sobre todo servidores de unas “grandes líneas” cada vez más consolidadas, que la Provincia ha ido dando a luz y que pone en sus manos. Eso es mucho más importante que las ideas o criterios personales.

     

    Hay cosas que fueron claras desde el principio, hay otras que se han enriquecido en la perspectiva, pero en el “haber” de la historia de la Parroquia que va de 1979 hasta hoy – con sus altibajos en algún momento – hay cosas que han sido pautas no discutidas y generadoras de vida en nuestra Parroquia. Y el reto es seguir poniendo la vida que cada uno tenemos en que se traduzcan cada vez más eficazmente en la prosa de la “vida pastoral parroquial cotidiana”.

     

    Así de memoria enumero solamente algunas. La “sinergia” existente entre Colegio y Parroquia, dos pilares complementarios en la presencia pastoral de la Congregación en los Remedios. La promoción continuada de la dimensión grupal (grupo o comunidad, según los casos o edades) como espacio privilegiado para cuidar la fe, ahondar en la formación cristiana, revisar la propia vida, tender constantemente un puente entre la fe profesada y la vida cotidiana, familiar, profesional, … y despertar la dimensión de compromiso y voluntariado). El consolidado compromiso de los feligreses en cuanto a compartir lo que son y lo que tienen con las misiones, de modo especial las de la Congregación, el tercer mundo, y hacia quienes viven en  barrios con un nivel de oportunidades mucho más bajo. El estilo cercano y acogedor: la evangelización más eficaz se realiza en los aledaños de las “actividades más religiosas” (como los sacramentos, ¡tan importantes por el volumen de destinatarios en nuestra Parroquia), en el despacho, en la acogida sencilla y cordial a la gente de las diversas edades, en el desarrollo de la escucha más que de la palabra, y en todo caso ésta después de aquella, los funerales, etc. Y aunque ya se haya dicho al hablar de la PJV, el volumen gigantesco de laicos implicados en que todo funcione.

     

    Y no quiero seguir. Las cosas que nuestra Parroquia necesita cuidar más en estos momentos son derivaciones concretas de cuanto he ido expresando a lo largo de la entrevista, en la que por no alargarme más me he dejado muchas cosas en el tintero.
    2. ¿Recuerdas cómo era la Pastoral Juvenil en aquella época? ¿sabes quién comenzó a trabajar en Pastoral Juvenil en Sevilla?Después de bastantes años has vuelto a vivir en Sevilla, aunque ahora la última obediencia es a la Parroquia Virgen del Camino de Málaga. ¿Qué características fundamentales tiene actualmente la Pastoral Juvenil Vocacional de Sevilla? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades? ¿Y cuál considerarías tú el gran reto de la PJV?

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