La entrevista: Federico Sosa

 

 

 

Pablo Bernal sscc está terminando su experiencia de una año en Chile. Durante estos meses también ha visitado Argentina y allí se encontró con Federico, un joven que vive la fe desde el compromiso. Ampliemos nuestro horizonte sscc con esta entrevista.

 

  1. Descríbenos la parroquia San José y la ciudad de Libertad.

La parroquia es para mí un lugar de encuentro: yo fui a la escuela parroquial San José (antes se llamaba Escuela José Manuel Estrada), así que toda mi vida la pasé en mi parroquia. Compartí mucho con el anterior sacerdote, el padre Juan Carlos; después vinieron los padres de la Congregación de los Sagrados Corazones y empezamos a compartir una nueva etapa donde se le dio más interés a los jóvenes y ahí sentí que tuve una puerta abierta a un mundo nuevo. Y siempre venir a la parroquia es como encontrar gente con los brazos abiertos para recibirte. Para mí es eso: un lugar de encuentro.

Y la ciudad de Libertad, a pesar de toda su desigualdad y sus diferencias (políticas, sociales, culturales…), creo que también tiene un poco eso de encontrarse. Porque a pesar de todo eso, cada vez que hay un problema o pasa algo, siempre está el vecino para ayudarte, por más de que no lo esperes o estén peleados.

 

  1. Además, participas en dos capillas de la parroquia. Cuéntanos, ¿de qué modo se vive la fe en la comunidad de una capilla?

Comencé a vivir mi fe participando del prejuvenil [etapa equivalente a Poscomunión] en una capilla. Con el padre Juan, con mucha motivación y queriendo darle espacio a los jóvenes, empezamos a construir esto que hoy estamos llevando adelante.

Más adelante, el año en que llegaron los primeros peumos, uno de ellos trabajaba en la capilla Santa Amelia y me invitó a ir para allá. Y me quedé. Quisimos empezar prejuvenil, y no hubo mucho interés por parte de los chicos, nadie sabía de qué se trataba, estábamos los dos solos… fue una etapa complicada, porque recién en la parroquia se estaba empezando una nueva etapa.

Más adelante empecé a ser catequista de comunión en esa capilla. Estar con los chicos me encanta (incluso cuando salí de la secundaria me inscribí en un instituto de formación docente, pero después opté por una carrera universitaria y seguir lo que me gusta, que es la comunicación social). Los chicos son mi vida, me contagian esa alegría, y en toda mi semana mi cable a tierra son los sábados en las catequesis con ellos.

Y me faltan mis otras comunidades: el CPJ [Centro de Pastoral Juvenil] en la parroquia, donde acompaño y comparto con otros jóvenes; y la capilla San Martín de Porres, donde empecé a echar una mano también en la catequesis de comunión.

 

  1. Eres capaz de compaginar estudio, trabajo y vida social con la militancia en un partido político. ¿Cómo es tu experiencia en ese mundo?

La realidad es que militar en un partido político demanda mucho. Yo me pongo a militar no por influencia
de mi familia, sino al contrario, sin que mis papás se enteren. Cuando se enteraron, se enfadaron: porque la realidad en MerloEntrevista. Chile. Fede 2 es que la política es «la mala palabra». Eso que pasó en la dictadura, en todas las dictaduras de América Latina, de que meterse en política, opinar es malo… en Merlo seguía pasando. En el momento que yo me pongo a militar había un intendente, Raúl Othacehé, y la realidad es que había una persecución política importante en Merlo, donde no te dejaban hablar ni opinar, donde las escuelas sufrían ese bloqueo de evitar que los chicos piensen en política. Pero yo me metí igual. Y la verdad que me encanta, me encanta estar presente, donde haya que estar, no por una cuestión ya personal, sino general. Como digo siempre en las reuniones, a mí me gustan los procesos que incluyen a todos y todas.

 

  1. ¿Y sientes que tu fe tiene alguna implicación en el mundo de la política?

Por supuesto: yo me sumo a la política por la fe. Cuando yo comienzo mi trabajo en la capilla, me doy cuenta de que hay muchas realidades en la sociedad (muchos casos los chicos llegaban mal, tristes y no hablan, hasta que contaban cosas espantosas… que eran golpeados…) que había que cambiar. Y me fui involucrando, conociendo. En el Evangelio, que dice: «ámense los unos a otros, como yo los he amado», y la expresidenta, Cristina [Fernández de Kirchner] dijo en un acto que «la patria es el otro» y que «sin el otro, no construimos la patria, no construimos Argentina». Y esas dos frases yo las relacioné mucho.

Con mi comienzo en el mundo de la política, yo me doy cuenta de que la parroquia tiene el arco de trabajo más reducido, y que la política puede llegar un poquito más que cualquier otra institución. Pero esas acciones que hago desde la política, yo las relaciono con la fe: ir a ayudar a una persona cuando se inunda su casa, estar presente cuando una persona necesitada requiere hacer un trámite, protestando porque los abuelos están haciendo cola en el banco por horas… Por más que yo vaya con una bandera, en el fondo, estos gestos son los gestos de Jesús: de estar con el otro, acompañarlo, no dejarlo solo… así que para mí está muy relacionado.

 

  1. En España se ha propuesto por primera vez la experiencia “Vivir y Servir”, análoga a los “Peumos” de Chile-Argentina. Hace ya cinco años que dicha experiencia se instauró en tu localidad. ¿Cómo ha sido tu experiencia con los Peumos? ¿Qué sientes que aportan?

Los Peumos, para mí, marcaron una etapa muy importante. Con Juan Carlos viví mi comienzo en la pastoral. Y luego han venido otras cinco tandas de Peumos. Su casa siempre está abierta para nosotros, tomamos mate… tengo muy buena relación con ellos, me encariño mucho y los extraño a veces, pero aprendo mucho de ellos. Son personas que dejan sus vidas, sus estudios, sus familias, para ofrecer un año de servicio, donde no vienen de vacaciones sino que vienen a acompañar a las distintas comunidades, a las personas que lo necesitan acá, a ayudar en las catequesis, ayudar en los grupos de jóvenes, a fortalecer y hacer crecer la Parroquia. Y hacernos crecer a todos como Iglesia.

 

  1. ¿Qué le dirías a un joven que se plantea dedicar un año a esa experiencia?

Entrevista. Chile. Fede 1Primero, que no sea vago (risas). Que le ponga mucho interés y mucha alegría. Y que viva. Que viva, que sienta. Y que sepa que va a haber muchos palos en la rueda, que es probable que extrañe y se sienta a veces solo… que lo malo no se dice, pero pasa. Que tenga el corazón listo para recibir nuevas amistades, pero que también esté preparado para despedirse: primero de su familia y amigos… y luego, cuando vuelva a ellos, despedir el lugar donde estuvo sirviendo. Pero que sepa también que tiene un sentido. Que va a estar verdaderamente comprometido con algo. Que va a saberse llamado a ese servicio. Cuando lo vivís (yo hice mi semanita de «experiencia de peumo») es algo… inexplicable. Es conocer nuevas realidades, ir a lugares donde no sabes cómo te van a tratar, pero donde sucede que te reciben con las puertas abiertas. Y eso es bueno…

 

  1. Por último, recomiéndanos una canción que te ayude a rezar.

He ido cambiando mis gustos y las canciones que me ayudan a rezar… cuando estaba en el colegio me encantaba cantar: «En el medio de la noche, encendemos una luz, en el Nombre de Jesús» [Dios de la Vida]. La cantábamos siempre en las convivencias del colegio en Luján… ¡esa canción era la mejor!

Después, cuando vinieron los peumos, nos mostraron la «Canción al Corazón de Jesús» [Cristóbal Fones, sj] y cambió mi parecer. Con esa canción me fui formando pastoralmente, y además es una canción que comparto con ellos, que son mis amigos. Así que les recomiendo esa canción.

Ah, y también la canción que los chicos de CPJ tienen como himno: «Para Crecer» [Fernando Leiva], y que cantan con mucha fuerza. Así que ahora que yo entro a acompañar el CPJ, esa canción también. ¡Creo que vengo al CPJ para cantar esa canción, nomás!

 

Muchísimas gracias, Fede. A la «Canción del Corazón de Jesús» también le tenemos mucho cariño en España, así que una cosa más que nos hace hermanos a los que pertenecemos a los SSCC a ambos lados del Atlántico.

Así es. Como puse en una foto que compartí con un amigo, no nos separan ni las cordilleras ni los océanos. Así que SSCC somos todos.

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