Evangelio joven: “Una realidad, una duda y unos frutos” (23-abr)

Hch 2,42-47
Sal 117
1Pe 1,3-9
Jn 20,19-31

¡Feliz Pascua hermanos! Acabada la Semana Santa entramos en el período de la Pascua: 50 días para poder asimilar (si se puede) el acontecimiento de la resurrección de Cristo. Este domingo la Iglesia nos pone delante el Evangelio de la confesión de Tomás. Vamos a analizarlos desde tres aspectos: una realidad, una duda y unos frutos.

A-Pas 2 - T. Kelley (unsplash.com)

La resurrección de Jesús es la primera luz: “se vuelve realidad todo aquello que prometió el Señor en vida, todas sus promesas se convierten en fuente de esperanza y de vida para nosotros”. (Fotografía: T. Kelley en unsplash.com)

Una realidad: el relato nos dice que el Resucitado portaba las mismas marcas que el Crucificado, es decir, que Cristo muerto y Cristo resucitado son el mismo. No hay engaño. Al revés, hay verdad, detrás de la muerte viene la resurrección. La muerte fue real y la resurrección también fue real. Por lo tanto, se vuelve realidad todo aquello que prometió el Señor en vida, todas sus promesas se convierten en fuente de esperanza y de vida para nosotros. Hoy se nos regala una verdad: tenemos un Señor que permanece herido por nosotros por toda la eternidad.

Una duda: Tomás dice que si no toca con sus dedos las llagas de Cristo no creerá que ha resucitado. Cuando llega el momento y el Señor se le aparece no se dice que Tomás tocará al final las heridas. Nos queda la duda de si las tocó o no. ¿Cuántos hechos necesitamos ver y experimentar para creer en la resurrección del Señor? Tomás al final no necesita tocar, solo le basta la presencia del amor del Señor, su misericordia, su confianza, su entrega… Y ahí viene la confesión que a mí me parece más bonita: “¡Señor mío y Dios mío!”. Después de esta Semana Santa… ¿Cuál es tu confesión de fe?

Unos frutos: La alegría y la paz son los frutos de la presencia del resucitado. Las heridas de la cruz, que siguen vigentes, se convierten ahora en ventanas para asomarse al amor infinito, insondable y eterno del Señor. ¿Cómo te sientes ahora? ¿En qué se nota que el Señor ha resucitado? Tenemos 50 días para dejarnos inundar de estos frutos, de la alegría de la fe, del amor del Señor. ¡Feliz Pascua!

Fernando Bueno ss.cc.

A-Pas 2 - Amanecer mar A. Medina

Fotografía: A. Medina en unsplash.com

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