Evangelio joven: «Un niño que es la Luz» (Navidad)

Is 52,7-10
Sal 97
Heb 1,1-6
Jn 1,1-18

G. Harper (unsplash.com)

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Apreciamos a lo largo de todas la Escrituras, de la Biblia, aquellas cosas que ocurren en la noche: Dios acompañaba al pueblo de Israel en columna de nube durante el día y de fuego por la noche. Abraham escuchó de Dios en la noche: “Tu descendencia será como las estrellas del cielo”. Jacob soñó con esa escalera en la noche en que subían y bajaban ángeles del cielo. José tuvo un sueño en la noche en la que le habló el ángel: No repudies a tu mujer y a tu hijo… Y ahora estamos de nuevo en la noche, en una noche santa, es una noche especial celebrando lo más grande, la luz rompe con nuestra oscuridad y lo hace de la manera más humilde. En un sitio sencillo, pobre, y en un niño que es: “La luz verdadera que alumbra a todo hombre”.

Experimentamos en la vida muchas dificultades, muchas oscuridades. Pero si quitamos a Cristo de nuestra vida, entonces sí, no nos quedamos con nada ni nada tiene sentido. Sin Cristo, no funcionamos, no vivimos en verdad. Pero con Cristo, experimentamos que la oscuridad no es lo último. Que no hay dolor, sufrimiento, que no pueda ser superado, iluminado. En el fondo experimentamos que EL PODER DEL NIÑO PUEDE CON CUALQUIER DOLOR, SUFRIMIENTO, PÉRDIDA Y ABANDONO.

R. Kutsaev (Unsplash.com)

«… un niño que es la luz verdadera que alumbra a todo hombre». Fotografía: R. Kutsaev (Unsplash.com)

El niño es la señal de la humildad de Dios llevada hasta el extremo. Es el amor con el que aquella noche, con el que esta noche asume nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos, nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo más profundo no era otro que el de la TERNURA DE DIOS. QUE NOS MIRA CON OJOS LLENOS DE AFECTO, QUE ACEPTA NUESTRA MISERIA, DIOS ENAMORADO DE NUESTRA PEQUEÑEZ.

No hay que tener miedo a la bondad de Dios, de ser amados, de ser encontrados por el Señor. Esto es lo que celebramos, tu encuentro con el niño, con aquél que frágil acoge tu Fragilidad y la convierte en grandeza. Hace de tu fragilidad luz, vida, amor, ternura. Y te recuerda un año más en medio de tu oscuridad, sufrimiento: No te preocupes, yo estoy aquí contigo, débil y frágil, no hay más poder que el que se da aquí conmigo en mi amor, porque YO SOY LA VIDA.

Nacho Domínguez Alcántara ss.cc.

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