Evangelio joven: “Que nada nos despiste” (17-mar)

Lecturas

Al leer este Evangelio me viene al corazón la oración en Getsemaní pues ambos momentos tienen mucho en común. Quiero hablar de Jesús, por un lado, y de los apóstoles por otro.

Jesús sube al monte a rezar, como hará en Getsemaní. Un lugar tranquilo para entrar en oración con el Padre. Es una oración que apunta a algo muy importante de la vida de Jesús: su pasión en Jerusalén. A diferencia de la oración en el Huerto de los Olivos, aquí no parece que haya esa tensión insoportable sino todo lo contrario; cierta calma, luz, gloria… aunque trate de lo mismo. A Jesús se le ha cambiado el rostro y las vestiduras, una gloria que luego se volverá confianza.

Por otro lado, los apóstoles. Pedro, Juan y Santiago, ese grupo de tres tan cercano a Jesús. Aquí, como en Getsemaní, también tienen sueño. Sin embargo, se espabilan. Siempre es más llamativo el Jesús que alumbra y las apariciones de “muertos de ayer” (Moisés y Elías) que el Jesús sufriente y confiando. Los apóstoles están maravillados, ¿para qué ir a ningún otro sitio? Quedémonos aquí, quedémonos así. ¿Para qué más? ¡Qué distintos de los apóstoles que se dormirán varias veces en un momento tan importante de la vida de Jesús como es la oración en el huerto!

El mismo Dios nos invita este domingo a fijarnos a Jesús, Jesús solo, sin que nada (ni la gloria, ni la angustia) nos distraiga.

Dios interrumpe la petición de hacer tiendas. “Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle”. Jesús solo. No es algo irrelevante. Dios apunta a Jesús para que nadie nos despiste de Él. Tras esto, silencio; que permita que la experiencia cale. Sin prisas. Todo lo vivido tiene que entrar a su ritmo en el corazón.

Este silencio con el termina el texto puede ser el comienzo tu vivencia. Proponte estar ahora unos minutos en silencio para rezar. Te invito a terminar de leer la reflexión para después hacerlo tú: intenta hacer silencio -sobre todo interno-, y relee con mucha calma el texto del evangelio. Imagina a Jesús frente a ti, mientras el Padre te dice “Este es mi Hijo, el escogido, escúchale”. ¿Qué debes escuchar esta Cuaresma? ¿Qué necesitas para estar más fijo en Jesús? Termina dándole las gracias al Señor por este tiempo, por estos cuarenta días, porque realmente son un tiempo de conversión y una oportunidad más para acercarnos a Él.

Santi González sscc

Related