Evangelio joven: «Que llega quien te quiere» (14-abr)

Lecturas

Este domingo damos comienzo a la Semana Santa con la procesión de Ramos. Si acudimos a una eucaristía en la que se bendigan las palmas y ramos, escucharemos dos lecturas del evangelios. La que corresponde a esta bendición, en la que se nos narra la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y la lectura de toda la Pasión, desde la última cena a la muerte de Jesús. Ambos en la versión de Lucas que es el que vamos siguiendo en este año litúrgico.

Aunque la entrada de Jesús en Jerusalén tiene detrás la entrada de los reyes y generales victoriosos en la ciudad. También hay otra clave, que recorre todo el Evangelio, y que se puede ver en uno u otro evangelista en distintos pasajes. Tomando la clave esponsal, también estaría simbolizando este camino, el que recorría el novio hasta la casa de la novia en la boda judía. No en vano, a los discípulos se les denomina en el Evangelio los amigos del novio, que le acompañan en este rito o signo. Hoy vemos a los discípulos preparando esta entrada de Jesús y acompañándole. El matrimonio, signo del amor y de la entrega, tiene su consumación en la muerte en la cruz como la mayor expresión de dicho amor y entrega.

Quizá podamos contemplar e interiorizar esta escena desde dos posiciones. Una como la novia, que espera con alegría, nervios, ilusión… al novio. Estamos invitados a vivir este día con agradecimiento, porque Cristo nos quiere tanto, que viene a por nosotros, por puro amor, aunque esto le suponga pasar por la muerte.

Quizá podamos contemplar e interiorizar esta escena desde dos posiciones. Una como la novia, que espera con alegría, nervios, ilusión… al novio. Estamos invitados a vivir este día con agradecimiento, porque Cristo nos quiere tanto, que viene a por nosotros, por puro amor, aunque esto le suponga pasar por la muerte. Tal vez, si alguno sale a ver procesiones, si se encuentra con alguna por la calle, puede dejar que su corazón se llene de alegría, porque el Señor le busca, como los amados del Cantar de los cantares.

En segundo lugar, podemos situarnos junto a los discípulos, los amigos del novio. Vamos con Él, en busca de la humanidad para decirle que Cristo la busca. Salimos de nosotros mismos, para ponernos en camino, en movimiento, en misión. Si salimos en alguna cofradía o hermandad, que esa salida sea, entre otras cosas, expresión de una actitud vital de llevar a Cristo a todos los rincones. Nuestro Señor está deseando encontrarse con todos y nosotros somos posibilidad de ese encuentro.

De toda la lectura de la Pasión, resaltar un contraste que aparece en todos los Evangelios, de una forma u otra. Por una parte, la crueldad y el sufrimiento que se manifiesta en el tormento y crucifixión de Cristo. Quizá no haya más que sobrecogerse, acompañarlo y abrirse a tantos que sufren hoy en nuestro mundo. Y, por otra parte, contemplar y admirar la paz, paciencia y mansedumbre que los Evangelios muestran en Cristo y que en el Evangelio de Lucas vemos especialmente en su perdón a los que le crucifican y en la entrega de su espíritu en las manos del Padre. Dicha contemplación nos invita a pedirle al Señor su manera de enfrentar el conflicto, el mal, el sufrimiento, la muerte…

Francisco Cruz Rivero sscc

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