Evangelio joven: «Prójimo del mundo» (14-jul)

Lecturas

El evangelio de Lucas es el evangelio de la misericordia. Jesús es el rostro de la misericordia del Padre. En la parábola, se identifica con el samaritano al que se le “conmueven las entrañas”. También se identifica con el “apaleado, herido, despojado” en el camino, fuera de la ciudad. Con ambos se identifica Jesús.

El sacerdote y el levita ven al “tirado al borde del camino”; le observan y son muy conscientes de su extrema necesidad, pero para ellos la ley es más importante que la misericordia. Dan un rodeo y hacen como que no lo ven.

El samaritano, extranjero, no religioso ni judío, ve, se le conmueven sus entrañas, se acerca, cura, levanta y paga la posada. ¡Que maravillosa descripción de Jesús, el BUEN SAMARITANO, con mayúsculas! Así le hemos experimentado tantas veces en nuestras vidas cuando nos hemos sentido maltrechos y sin esperanza. Pero la parábola va más lejos.

A la pregunta del letrado: ¿y quién es mi prójimo?, Jesús le responde con otra pregunta: ¿cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos? No hoy posibilidad de error: el que practicó la misericordia con él. Jesús termina: “Anda. Haz tú lo mismo”.

Lo que yo te pregunto es: ¿para quién eres tú prójimo, próximo, amigo y hermano? ¿ante quién te da un vuelco el corazón? Puedes describir a la perfección la situación de injusticia en el mundo. Si no te haces próximo, no vas por el camino del evangelio.

También hoy le preguntamos a Jesús como el letrado: ¿Y quién es mi prójimo? Conocemos la respuesta: Mi prójimo es el pobre, el hambriento, el enfermo, el tirado en la calle, el inmigrante, el refugiado… Jesús reacciona y nos dice: Está bien; teóricamente todos esos son tus prójimos, pero no se trata de eso. Lo que yo te pregunto es: ¿para quién eres tú prójimo, próximo, amigo y hermano? ¿ante quién te da un vuelco el corazón y te acercas para curar, liberar, sanar y ser buena noticia? Puedes describir a la perfección la situación de injusticia en el mundo. Si no te haces próximo y te acercas, ayudas y sanas, no vas por el camino del evangelio descrito en la parábola.

Jesús podría terminar diciendo: En la persona que te necesita y de la que tú te haces prójimo me encontrarás a mí, el Buen Samaritano.

Miguel Díaz sscc

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