Evangelio joven: «‘Primerear’ en el amor» (19-may)

Lecturas

Confieso que me encantan los neologismos que, de cuando en cuando, ven la luz gracias al ingenio del papa Francisco. Uno de ellos lo descubrí en la beatificación de nuestros hermanos ss.cc. Téofilo y compañeros mártires. Francisco, en un videomensaje al inicio de la celebración, invitaba a todos los asistentes en Tarragona a “primerear” en el Amor. Ponía como ejemplo a los mártires, porque ellos realmente se nos han adelantado con todas las consecuencias a ser los primeros, a ir en la avanzadilla, a tomar la iniciativa en el arte de amar.

Seguramente para otros, el verbo “primerear” irá acompañado por otros complementos: “primerear” en las notas, en la apariencia externa, en el escalafón, en nuestro prestigio personal, en tantas cosas… -algunas si las observamos detenidamente nos pueden resultar incluso ridículas-. Pero así es nuestra manera de ser humanos, que olvidamos fácilmente el sentido del para qué estamos por aquí, habitando gratuitamente en esta tierra.

La cosa no va de dejar a la gente con la boca abierta. Lo de Jesús es mucho más discreto, también más comprometido. ¡…porque el amor nos puede llevar a jugarnos la vida en el día a día!

En el Evangelio de este domingo, Jesús nos deja un aviso final, “porque me queda poco de estar con vosotros”. Son sus últimas palabras, su último mensaje, algo importante que quiere subrayar y decirnos. Lo hace de una manera concisa y concreta, tan breve que resulta inolvidable. Un testamento que hemos de llevar en la cabeza y en el corazón. Hemos de ver cómo poder encarnarlo en lo cotidiano será nuestra principal misión: “que os améis unos a otros como yo os he amado”. Además, esta praxis se convertirá en la principal distinción de nuestro ser discípulos suyos: “la señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros”.

No se trata de llevar algo llamativo, ni de un peinado galáctico o un tatuaje de estos que dejan sin palabras. Es decir, la cosa no va de dejar a la gente con la boca abierta. Lo de Jesús es mucho más discreto, también más comprometido. Porque el amor nos puede llevar a jugarnos la vida en el día a día, venciendo a “extraños amigos” que nos quieren apartar del deseo del Señor. Cuando van pasando los años, cuando descubrimos realmente lo que da la felicidad, cuando nos iniciamos en verbos como “entregarse a fondo perdido”, entonces el milagro de amar como Jesús nos ama se produce, casi sin darnos cuenta, de manera velada, pero con una huella honda que nos acompaña: ser habitados por su Espíritu que revoluciona la mediocridad y nos emplaza a la aventura de la santidad, de los santos de la puerta de al lado, de esa abuela santa o esa madre que lo da todo por nosotros.

¡Adelante, es tiempo de Pascua! ¡Tiempo de “primerear” en el Amor!

Fernando Cordero ss.cc.

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