Evangelio joven: «Preguntas sobre el Cielo» (10-nov)

Lecturas

¿Cómo nos imaginamos la vida después de esta vida? ¿Cómo será lo que llamamos “cielo”? ¿Será parecido a lo que vivimos ahora en esta vida o más bien es algo que no podemos imaginar? ¿La “vida eterna” es esta vida pero sin fin o es otra manera de vivir?

En tiempos de Jesús, había muchas opiniones sobre la resurrección: los fariseos pensaban que había vida un más allá de la muerte pero que sería una continuación de lo que pasa ahora; los saduceos, que creían que la vida se acababa con la muerte, se reían de los fariseos presentándole paradojas como las del evangelio de hoy:

“Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer.

¿Cómo nos imaginamos la vida después de esta vida? ¿Cómo será lo que llamamos “cielo”? ¿Será parecido a lo que vivimos ahora en esta vida o más bien es algo que no podemos imaginar? ¿La “vida eterna” es esta vida pero sin fin o es otra manera de vivir?

Los saduceos tenían un gran problema para creer en la resurrección: eran ricos. Y los ricos viven tan satisfechos con esta vida que la otra les importa un bledo, más aún si les dicen que en ella serán juzgados por su relación con los pobres, inmigrantes, enfermos, etc.

Jesús les contesta con sencillez: hay resurrección, porque Dios es un Dios de vivos y no de muertos y además la vida después de la muerte no es meramente una continuación de esta vida. En eso se equivocan los fariseos y los saduceos… y quizás también nosotros. Pero Jesús no pasa de ahí, no estimula nuestra imaginación con pinturas seductoras sobre el cielo. Ahí Jesús es bastante reservado. Su interés es poner de manifiesto que Dios no puede dejar a sus hijos en manos de la muerte y que quien se acerca a Dios se acerca a la vida, y la vida “en abundancia”, como le gustaba decir.

A nosotros Jesús nos pide fe en el Dios vivo, que pueda dar vida incluso a lo que está muerto. ¿Acaso no tienes experiencia de que Dios ha cambiado tu vida para bien? ¿Acaso no sientes que cerca de Dios te encuentras más vivo? ¿Creemos nosotros en este Dios de la vida, capaz de darnos vida eterna junto a Él?

José Luis Pérez sscc

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