Evangelio joven: «Parte cayó en tierra buena» (12-jul)

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».
(Mt 13, 1-23) Domingo XV de tiempo ordinario.

Este domingo el Señor nos habla de la tierra: lo profundo, lo que no se ve. Su palabra nos invita a revisarnos. ¿Cómo está la tierra de mi corazón?

Si vamos dando un paseo por el campo y te pido que contemples el paisaje, seguramente tu vista se dirija hacia las flores, plantas y árboles que podemos observar. Lo que nos llama la atención es lo que se ve, lo que ha conseguido dar fruto después de mucho crecimiento. Hoy Jesús va un paso más allá y nos habla de la tierra, de lo profundo, de lo que no se ve.

Si la tierra no está preparada, no importa la semilla que caiga en ella. Si nuestro corazón no está dispuesto a acoger al Señor, su Palabra pasará de largo. Jesús nos invita a revisar cómo está la tierra de nuestro corazón, cómo estamos cada uno y si estamos dispuestos a dejar que la Palabra del Señor entre en lo más profundo de nosotros y nos transforme. Es una nueva oportunidad para identificar y enfrentar todo aquello que impide que su semilla anide en nuestro interior.

Recuerda siempre que Jesús es fuente de agua viva, que Él es quien riega nuestro corazón para que nuestra vida pueda dar auténtico fruto. Que esta época de calor no sea un tiempo de sequedad. Déjate empapar por su Palabra.

Juan de Dios sscc

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