Evangelio joven: «Oye, ¿eso se aprende?» (28-jul)

Lecturas

“No sé rezar”. Con esta afirmación se cierran algunas conversaciones con gente joven y menos joven. El que os escribe tampoco tiene demasiado claro, si el verbo es “saber”, si sabe del todo rezar.

Lo que me parece interesante de este evangelio es la petición: “Señor, enséñanos a orar”.

En nuestro tiempo se enseña y se aprende casi todo. Hay cursos para volar un dron, aprender el lenguaje no verbal, hacer tu propia impresora 3D, hay cursos de pincha discos, de uso de la Thermomix, de mindfulness y el otro día me dijeron que cerca de donde vivo hay un curso para escribir letras japonesas que debe de estar de moda…

Oye… ¿y se podrá aprender a rezar?

En este evangelio parece que Jesús da unos consejos prácticos y hace una oración, que ya quedó para siempre como “la oración que Jesús nos enseñó”.

Solo os señalo tres aspectos que a mí me gustan…

  1. Dice el texto que “Jesús venía de estar orando en cierto lugar”. Una de las cosas sencillas e importantes es que Jesús dedicaba tiempo y espacios (que le gustaría digo yo) a orar… O sea, para aprender hay que buscar un poco de tiempo y un espacio.
  2. La oración que nos enseñó en una conversación que empieza… “Padre” (en hebreo “papá” pero a nosotros nos da un poco de corte llamar a Dios “papá”) es una conversación donde hay confianza y donde a veces se pide, otras se da gracias y otras no hace falta ni lo uno ni lo otro, sino silencio o una lágrima o una sonrisa…
  3. De todo el padrenuestro la oración que más me gusta y a la vez más me cuesta es la de… “venga tu Reino” porque me parece chulísimo que alguna vez pudiésemos decir: mira aquí se puede ver el Reino de Dios… en este lugar, en estas personas… en cómo se aman. Por otro lado, quizás me remueve porque exige de mí menos comodidad y más libertad.

A lo mejor aún podemos aprender a rezar… que no tiene que ver con repetir palabras sino con poner entre Dios y tú aquellas preocupaciones, alegrías, deseos… y a veces él te hablará al corazón y otras veces serás tú el que le hable al suyo.

Feliz verano.

Pedro Gordillo sscc

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