Evangelio joven: «No te olvides de dar a Dios lo que es de Dios» (22-oct)

Is 45,1.4-6
Sal 95
1Tes 1,1-5b
Mt 22,15-21

Una vez más, vemos en el Evangelio, cómo los fariseos buscan a Jesús para ponerle a prueba. Una vez más quieren tenderle una trampa. Los fariseos son inteligentes y quieren poner a prueba a Jesús con un tema tan delicado como es el de los impuestos.  Le preguntan, “¿es licito pagar impuesto al César o no?”. Como dicen en mi pueblo, la pregunta tiene retranca. Están poniendo a Jesús entre la espada y la pared porque si decía que era lícito pagar el tributo al César, le culparían de colaborar con el poder extranjero, y si contestaba negativamente podrían denunciarle por subversivo ante la autoridad romana. Es curioso que los que le hacen la pregunta son los fariseos y los herodianos, que entre ellos no se podían ni ver, pero se unen para ir contra Jesús. Lo que la ideología separaba, el odio consigue unirlo. Qué pena.

«Jesús no solo era inteligente por ser el Hijo de Dios, sino que además era muy listo porque era de pueblo».
Fotografía: P. Churiumov.

Pero Jesús es más listo que ellos. Un profesor de Biblia nos decía, con su característico sentido del humor, que Jesús no solo era inteligente por ser el Hijo de Dios, sino que además era muy listo porque era de pueblo. Y en este pasaje se pone de manifiesto. Jesús les devuelve el guante preguntándoles “¿De quién son esta imagen y esta inscripción?” Me imagino la cara que pondrían los fariseos. Se mirarían extrañados por lo raro de la pregunta, ya que la respuesta era evidente. “Del César”, responden sin dudar. Y si estaban confusos con la pregunta, la respuesta los dejó descolocados del todo. Les replicó Jesús, “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Pero, ¿qué es lo del César y que es lo de Dios? Ésta es la pregunta clave.

Pero, ¿qué es lo del César y que es lo de Dios? Ésta es la pregunta clave. Jesús nos invita hoy a que seamos capaces de discernir lo que viene de Dios de lo que no. A vivir nuestra vida apostando por lo que viene de Dios. A que toda nuestra vida sea un responder con nuestro amor al amor que Dios nos tiene. El Evangelio nos propone “no te olvides de dar a Dios lo que es de Dios”. A ser cristianos las veinticuatro horas de nuestra vida, no solo cuando vamos a catequesis o a Misa, sino a que seamos y vivamos como cristianos en cada instante. No siempre es fácil, pero sabemos que no estamos solos, que Jesús nos guía y acompaña en esta tarea.

Pablo Márquez ss.cc.

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