Evangelio joven: “¡No te canses!” (9-dic)

Lecturas

“Despójate de tu vestido de luto y viste las galas perpetuas que Dios te da… Ponte en pie…Dios te guiará”. Hermosas palabras de consuelo y de ánimo del profeta. Se marcharon de Jerusalén a pie; Dios los hará volver con gloria, como llevados en carroza real.

Pablo escribe a los cristianos de Filipos: “Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús”.

A pesar de estas promesas alentadoras, todos estamos amenazados por la tentación del desánimo…

A pesar de estas promesas alentadoras, todos estamos amenazados por la tentación del desánimo. Los primeros cristianos creían inminente el Día del retorno de Cristo. Como se retrasaba, el cansancio se apoderaba de ellos. Pablo invita a la paciencia y, sobre todo, a la constancia. “Llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables”.

También nosotros podemos perder el ánimo. No lo verbalizamos como los primeros cristianos. El cansancio no es consecuencia del retraso de la venida definitiva del Señor. Nos cansa la monotonía de la vida; nos cuesta descubrir los signos del evangelio en nuestro mundo; ¿dónde queda la fuerza transformadora del evangelio? No se resuelve el problema del hambre, se ahondan las desigualdades, se globaliza el terrorismo, se vulneran los derechos humanos.

Sobre nosotros, como sobre Juan, viene la Palabra de Dios. En el hoy de nuestra vida y de nuestra historia, se nos anuncia. “Todos verán la salvación de Dios”.

Mientras tanto, se nos pide “preparar el camino del Señor”. Para ello, en primer lugar, queremos poner nuestro corazón en sintonía con el de Jesús: escucharle, dialogar con El, rezar. Tiempo de desierto, sin ruidos interiores para que la Palabra que Dios nos dirige a cada uno de nosotros tenga eco en nuestro corazón.

En segundo lugar, queremos preparar los caminos por los que Dios llega. Los caminos del consumismo nos desorientan y no terminan en Belén.

Compartir, ayudar, acoger, curar, perdonar, sembrar confianza, creer, fiarse de Dios… son señales o indicadores del camino que lleva a Belén.

Miguel Díaz ss.cc.

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