Evangelio joven: “Más: ama más” (23-feb)

Lecturas

Al leer el evangelio de esta semana…. “Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros…” me vino a la mente un texto que leí hace años de un librito de Piet Van Breemen que dice…

Más. Ama más. Porque toda persona necesita más amor del que merece… y nunca sabes cuando serás tú quien lo necesite.

“Cuando leía a Jörg Splett, descubrí esta escueta frase entre otras decididamente complicadas: “Toda persona necesita más amor del que merece”. Es una frase sencilla, sin regusto religioso; y, aun así, es realmente profunda. Tan pronto como la oímos, nos vienen a la memoria las imágenes de personas que la confirman personas que necesitan más amor del que merecen. Tal vez hayas pensado en vagabundos, en ancianos recluidos, en drogadictos… Pero no necesitas salir de tu entorno para encontrar casos que confirman esta frase. En tu misma comunidad, en tu proximidad más inmediata, puedes encontrar personas que necesitan más amor del que merecen. Si meditamos en ello, puede ser que en nosotros surja algo del espíritu que inspiró el sermón de la montaña, esa ternura que toda comunidad necesita.

Pero uno también puede aplicarse la frase a sí mismo. Éste es tan bien mi caso. Tal vez sea beneficioso que empiece a pensar que soy alguien que necesita más amor del que merece. Este enfoque es, de hecho, la base del primero. Sólo si sé amarme a mí mismo puedo dar amor a otros. Vamos a aplicarnos esta frase a nosotros personalmente. Yo soy una  persona que necesita más amor del que merece.”

Esta semana se nos invita a entender un amor por está por encima de lo justo pero no de lo necesario… A veces las personas necesitan (necesitamos) un amor que desborde los méritos, las cuentas, las “respuestas esperadas”… un amor que tiene que ver con la gratuidad más que una contraprestación a unas acciones…

No debemos olvidar que el amor tiene mucho más de diálogo que de monólogo. Ojalá aprendamos de Jesús a amar de este modo que mira a la persona y dialoga desde el amor con la limitación, con lo frágil de las personas…

Animémonos unos a otros en esta tarea de amar al enemigo… al que no se lo merece… Entiende que a veces uno necesita más amor del que merece y ese amor gratuito es el que nos hace tanto bien.

Pedro Gordillo sscc

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