Evangelio joven: «Las dos manos del Padre» (16-jun)

Lecturas

La expresión de san Ireneo: “El Padre actúa por medio de sus dos manos, el Verbo y el Espíritu Santo”, quizás nos ayude a entender y entrar un poco en el misterio de la Trinidad. Las dos manos son iguales en fuerza y en valor. Las dos manos actúan conjuntamente. No son idénticas. Cada una produce una acción diferente, pero las dos se complementan y de ellas procede un resultado final.

El Verbo, Su Palabra no solo es creadora, sino que también sostiene la creación, actúa en ella, y la va llevando a su fin por medio del Espíritu, que es Dios mismo. Cuando hablamos de sostener la creación, de actuar en ella estamos hablando en el fondo de que Dios no sólo te ha creado (ésta es la primera toma de conciencia, que la vida es un regalo, que Dios me ha traído a la vida y que vivo y existo pudiendo no haber existido). Sino que también Él sostiene mi vida y va actuando en ella por medio de la acción del Espíritu Santo.  

Ireneo nos sugiere desde el siglo III esta imagen de Jesús y el Espíritu como las dos manos de Dios Padre. ¡Qué de cosas buenas pueden obrar en nosotros!

La historia del ser humano es expresión de Dios en los profetas y hombres inspirados. También lo es mi propia historia, porque nuestro Dios es el Dios de la historia. En ella, la Trinidad es la expresión de la profunda vitalidad de Dios y la raíz del amor que está en nosotros. Dios es amor, vive en comunión, por eso Dios sale de sí y se expresa en estas tres realidades: Padre, hijo y Espíritu Santo.

Pero así como Dios es Amor, nosotros también lo somos. Nosotros estamos llamados a participar de esta vida de Dios. Por eso no andamos en nuestra historia solos, no la recorremos solos. Necesitamos del Señor y de los otros y en nuestro día a día, en nuestras decisiones y acciones, estamos llamados por medio de la Palabra a salir de nosotros mismos, de nuestros egoísmos, de nuestro egocentrismo para dar y entregar lo que somos y tenemos, para hacer partícipe de nuestra vida a los demás.  Y lo hacemos con la ayuda y la fuerza del Espíritu Santo.

¿Y cómo explicamos esto a los niños? Pues podemos coger un pegote de plastilina y sacar de ellas tres partes diferenciadas, El Dios Uno y Trino (tres realidades en una sola, tres manifestaciones de una misma realidad). Así, el Padre actúa por medio de sus dos manos, el Verbo y el Espíritu Santo.

Nacho Domínguez Alcántara ss.cc.

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