Evangelio joven: La cumbre que abre la Pasión (9-abr)

Estimados jóvenes:

A-Domingo de Ramos - Dimasik (www.cathopic.com)

Seguir a Jesús es un gozo y una alegría difícil de describir. Pero los que vamos detrás de Jesús, sabemos que no todo es gozo y disfrute, que en nuestro caminar hay Cruz. Fotografía: Dimasik (www.cathopic.com)

Comentar las lecturas de este domingo es imposible, salvo que se explique todo el Evangelio, porque, precisamente, en este día, la liturgia nos propone la bendición de Ramos, o sea, la llegada de Jesús a Jerusalén que es el momento más dulce de todo su apostolado, seguido del momento más amargo.

Es ese instante en el que apetece seguir a Jesús, porque todos le echan piropos, echan sus mantos para que pase por encima y animan la fiesta agitando unos ramos. Parece que está triunfando. Da gusto sumarse al grupo. Por fin las cosas están donde nos gusta que estén. La Iglesia, después de escuchar esta lectura, organiza su procesión para entrar en el templo y poder escuchar, un año más, la Pasión de Jesús.

Cualquier joven que asista este día a la celebración, si está atento, entenderá, como seguidor de Jesús, dos cosas:

  • Seguir a Jesús es un gozo y una alegría difícil de describir. Jesús abre tu vida a unas expectativas que no podías ni imaginar.
  • Pero los que vamos detrás de Jesús, sabemos que no todo es gozo y disfrute, que en nuestro caminar hay Cruz. No quiere decir que vamos a sufrir lo mismo que Él ni de la misma manera. Simplemente, que a Jesús hay que amarlo con todo, digamos, “El Kit Completo”. El comprometerse con la verdad y con las personas acarrea incomodidades, y el discípulo acepta, junto al gozoso descubrimiento del amor de Dios, esas pequeñas o grandes cruces que tal vez lleguen. ¡Ojalá que no!

Joaquín Garre Artés ss.cc.

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