Evangelio joven: «Hemos visto su estrella» (6-dic)

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

(Mt 2,1-12) Fiesta de la Epifanía del Señor
Un rey malo que muestra que Dios se vale de lo débil para mostrar su salvación… ¡y tres reyes buenos que muestran que ésta alcanza a todos los pueblos!

Nos situamos en tiempos de Herodes, rey de todos los judíos, de Judea, Galilea, Samaría e Idumea, entre los años 37 a. C. al 1 después de Cristo (lo cual, por cierto, permitirá a la Sagrada Familia regresar a su tierra una vez que Herodes deje de gobernar).

Sabemos que Herodes mató a su mujer y a dos de sus hijos. Es muy probable que mandara matar a todos los primogénitos de Belén, que serían, más o menos, unos 20 niños, pues Belén era una pequeña aldea y que seguramente por eso, no tenemos referencias históricas del hecho. La profecía amenazaba su reinado.

Pero María sí se acordaba de todo y el evangelista recoge los hechos para darnos un claro mensaje: Dios se vale de lo más débil de la humanidad para mostrar su poder y su misericordia, como siempre ocurrió en la historia de Israel. Ni si quiera el corrupto rey ni las circunstancias más adversas frenarán los planes de Dios, que no son otros que permitir que nuestra historia de Salvación se cumpla y vaya adelante.

¿Cuál es el papel de los sabios (o magos) en la narración? Venidos de Oriente, para el creyente, son la representación de todos los pueblos; los pueblos de oriente, de más allá de Mesopotamia, bastante desconocidos para aquella cultura. El niño nacido en Belén repercutirá en Oriente y Occidente: en aquel momento, difícil de creer. Hoy sabemos que era cierto.

Además, los sabios reconocen los símbolos universales, que nos llegan de lo alto, y que nos indican que una luz, clara y distinta, ha aparecido en el firmamento, algo nuevo, algo diferente a todo lo visto. Ese misterio bien merece un viaje en camello. (Por cierto, para los que nos gustan las estrellas, este año hemos podido volver a ver aquel cometa que se dejó ver hace 2020 años por Israel, y hace 800 años pasó por última vez.)

La estrella lo confirma: están ante alguien importante. Alguien de casta real, alguien que tiene relación con las cosas del cielo. Por eso deciden adorarlo y presentarle regalos dignos de un Rey. Los sabios, con su presencia y con su gesto, nos confirman que, en Belén de Judá, como habían predicho las escrituras, ha sucedido algo definitivo. El Mesías prometido ha nacido allí. La promesa de Dios se ha cumplido, Dios se ha manifestado: por eso esta fiesta la llamamos «epifanía» (manifestación de Dios).

Joaquín Garre sscc

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