Evangelio joven: «Este es mi Hijo: escuchadlo» (8-mar)

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
«Levantaos, no temáis».
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

(Mt 17,1-9) Domingo II de Cuaresma .
En medio del monte, el Señor se muestra en su gloria a Juan y a Pedro. Y cuándo éste toma la palabra, la voz del cielo les pide que escuchen a Jesús: ¿lo hacemos? ¿prestamos oído al Señor, o tapamos su voz con la nuestra?

El evangelio dice que Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y que se los llevó a un monte alto. La iniciativa es de Jesús que quiere ayudar a sus discípulos a digerir el mal trago que tendrán que pasar cuando sea crucificado. Por eso se transfigura y aparece en su gloria.

Pero el texto nos dice que Pedro tomó la palabra, y se vio interrumpido por la nube luminosa y la voz del cielo que les pide que escuchen a Jesús. Esto nos pasa muchas veces. Ese afán de ser nosotros los protagonistas y de hacer lo que queremos y de poner nuestros deseos antes que nada nos impide escuchar a Jesús. Y lo importante es escuchar a Jesús.

Solemos escuchar muchas cosas, pero ¿escuchamos a Jesús? ¿Le dedicamos tiempo? En cuaresma es muy importante darse tiempo para escuchar a Jesús. Te invito a leer algún evangelio durante esta cuaresma. Dale 15 minutos a Jesús cada día. Quizás se transfigure para ti también como lo hizo para Pedro.

Raúl Valverde, sscc

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