Evangelio joven: “¿Eres tú el que ha de venir?” (15-dic)

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»
Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!»
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»

Mt 11,2-11. Tercer domingo de Adviento.
¿Será Jesús el que realmente llene nuestro corazón y de sentido a todo esto que estamos viviendo? ¿Será Jesús quien tenga una palabra para orientar nuestra vida, para saber dónde puedo invertir toda mi fuerza y juventud y no perder mi apuesta?

La experiencia me dice que también los jóvenes siguen esperando al Mesías. No hay nadie que no quiera una vida mejor, una persona renovada y unas relaciones humanas muchos más ricas y profundas.

“¿Eres Tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Esa es la pregunta: ¿Será Jesús el que realmente llene nuestro corazón y de sentido a todo esto que estamos viviendo? ¿Será Jesús quien tenga una palabra para orientar nuestra vida, para saber dónde puedo invertir toda mi fuerza y juventud y no perder mi apuesta?

“Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio”.

Esas son las señales de la presencia de Jesús. Frente a todo derrotismo, frente a las señales de final del mundo y destrucción, frente a políticos que no son capaces de organizar un gobierno, frente a líderes que no quieren dejar de contaminar: los cristianos estamos llamados a atender a las señales indican que el Reino está más cerca que antes y embarcarnos en potenciar sus efectos.

Puedes terminar rezando, expresándole al Señor este deseo:

Queremos, Señor, como jóvenes, expresar el deseo de recibir tu luz, porque Tú eres el verdadero astro que ilumina toda tiniebla. Estamos dispuestos a ser los nuevos testigos, los nuevos portadores de tu luz allá donde Tú quieras.

Joaquín Garre sscc

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