Evangelio joven: «Eran pescadores» (24-ene)

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Seguidme y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.
(Mc 1,14-20) Domingo 3º del tiempo ordinario

Simón y Pedro, dos personas normales, como tú y como yo… dos personas que tuvieron la suerte de encontrarse con Jesús. Una palabra fue suficiente para que lo dejaran todo, ¡todo!

El Evangelio de este domingo nos presenta la vida de dos personas normales: Simón y Andrés. Ambos eran pescadores, personas humildes, sencillas, bondadosas, afables…personas como tu y como yo. Dos personas que tuvieron la suerte de encontrarse con Jesús, o mejor dicho, la suerte de que Jesús se encontrara con ellos y se fijara en ellos. Pero, ¿no eran pescadores, personas humildes? Así es. Y parece que precisamente por eso Jesús se fijó en ellos.

Bastó una simple palabra: “¡Seguidme!”. Eso fue suficiente para que Simón y Andrés lo dejaran todo. Sí, ¡todo! Se vieron alrededor de Jesús que les había escogido para una misión grande: ser pescadores de hombres. Suponemos que ambos se preguntarían qué hacían ahí, qué hacían siendo pescadores de hombres.

¿Por qué los escogería Jesús? ¿Por ser buenas personas? ¿Por tener bondad en el corazón? ¿Por ser humildes? ¿Por no ser violentos? La verdad es que no lo dice el Evangelio y tampoco parece que sea importante el motivo. Simplemente los llamó y fue esa llamada la que les cambió la vida. De repente se vieron hablando al corazón de las personas, viendo cómo el amor de Dios transformaba el corazón humano…siendo pescadores de hombre.

Imagínate que esa misma llamada te la hace Jesús a ti, a dejarlo todo y seguirle. ¿Por qué no te lo va a proponer a ti? Seguro que tiene algo pensado para ti. ¿No merecería la pena al menos plantearse esa pregunta? Ánimo, sé valiente, mira al Señor y déjate mirar por Él. Seguro que merece la pena.

Fernando Bueno sscc

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