Evangelio joven: «Entrego, porque recibí» (11-ago)

Lecturas

El evangelio de hoy nos invita a la generosidad como respuesta a la generosidad de Dios. Nos dice Jesús que “vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino”. Así que el Reino es un regalo, la vida eterna, la salvación es un regalo. Dios no nos pide nada, nos lo da.

No hace falta irse muy lejos para ser como aquél que reparte a los suyos el alimento a su tiempo. ¿Qué entregas? ¿Qué has recibido?

Pero el que recibe el regalo, siente que tiene que corresponder. Y aquí está la continuación del evangelio. Jesús nos dice que podemos corresponder ayudando a los demás con nuestros bienes. Luego en las parábolas siguientes nos damos cuenta de que los bienes no son sólo los materiales, que también, sino todas las capacidades que tenemos, que son muchas, aunque a veces no lo creemos.

Así se puede dar limosna pero también estar atento para servir al que lo necesite y cuidar de los que están a nuestro lado, que suele ser más fácil que irse a misiones o ser voluntario en una ONG. En nuestra casa, nuestra familia siempre hay algo que podemos hacer por los “nuestros”. Lo mismo en nuestros ambientes: amigos, conocidos, escuela-universidad, donde hacemos deporte, aprendemos idiomas u otras muchas actividades en las que participamos. En todos esos sitios podemos ser el que reparte la ración de alimento a sus horas, como dice el evangelio. Con tal de que no entendamos alimento sólo como comida. Cariño puede ser alimento, escucha también, comprensión no digamos. ¡Hay tantas maneras de estar atentos y servir!

¿Te atreves a mostrar tu generosidad? ¿será ella fruto de tu agradecimiento a Dios?

Raúl Valverde sscc

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