Evangelio joven: «Entrar por la puerta estrecha» (25-ago)

Lecturas

En su camino a Jerusalén, el Señor nos sigue proponiendo algo más. En este evangelio, los judíos, por ser herederos históricos de Abrahán y Moisés, piensan tener asegurada la salvación. Para ellos está en duda solo el número; la categoría de los que se salvarán la tienen clara. Jesús sin embargo no habla del número sino del modo de la salvación. Para ello no disuelve los caminos: dice palabras durísimas: “no sé quienes sois. Alejaos de mí”. Y esta famosa frase que descoloca totalmente a quien, cercano a lo religioso durante toda su vida, no es realmente cristiano: “No sé de dónde sois”….“los últimos serán los primeros”.

El grupo parroquial, la comunidad juvenil y cualquier congregación religiosa no acapara de una vez para siempre la santidad. Tampoco una persona que se olvida de la opción por la libertad en el Reino de Dios de Cristo. Si alguna vez pusiste tu corazón, tu fe en manos de Jesús, esta relación solo podrá continuar si se profundiza en el desprendimiento propio para el amor. La relación con Jesús debe ser personal y viva si uno quiere profundizar en su ser cristiano. Pero si tú en tu interior no pones el amor, la entrega, como lo fundamental, no es que tu relación con Dios se pare: no, se devalúa y al final acabaras traicionándolo en Jerusalén. Y si tu comunidad o grupo, no te llama la atención o es cómplice de tu deterioro, la historia de salvación acumulada no sirve. Tanto que no te reconoce ni Dios.

El amor, en la vocación que sea, solo se alimenta de amor. Siempre va a más y siempre pide de ti más. Optar por esto parece como esforzarse por entrar por una «puerta estrecha»: la de las opciones radicales por Jesús.

El amor, en la vocación que sea, solo se alimenta de amor. Siempre va a más y siempre pide de ti más. Por eso, la entrega en tu vocación te da más conformación con tu vida y te lleva lejos y hondo en amar a Dios y a los que Él te encomienda. Pero si tu relación con Jesús no es viva en tu quehacer, en la oración, en tus opciones…. Jesús no te reconoce porque se va perdiendo tu rostro más verdadero. Y al final, Él se va por un camino y con unos acompañantes que tú no entiendes, que puedes incluso llegar a pensar que Dios “se equivoca” de amigos.

Dios te propone que elijas. Que optes. Quien no elije no madura. Quien elije solo un poco de Dios acaba cansándose y maldiciéndolo. Por eso parece una puerta estrecha. Porque no se entra con todo. No se entra con supuesta fe pero además con cualquier clase de afectividad, con cualquier forma de gastar el dinero, con cualquier modo de vida que no aprovecha tu talento en el trabajo o en el estudio. No vale la fe para entrar si te engorda cualquier clase de mentira. Pero una vez que entras es como dicen que accedes al lugar del nacimiento de Jesús en tierra santa: una puerta pequeña y estrecha que te permite gozar del lugar donde Dios –en nuestra historia- quiso acercarse a tu corazón: la sala amplía del amor de Dios que no te abandona.

Silvio Bueno sscc

Related