Evangelio joven: «Dios nos pide pedir» (20-oct)

Lecturas

Guiados por el evangelio de Lucas, un domingo más seguimos acompañando a Jesús en su camino hacia Jerusalén. En ese camino, Jesús no deja de enseñar a sus amigos. Con la parábola de hoy les ayuda a descubrir aspectos importantes de la oración.

La imagen que utiliza Jesús no deja de ser sorprendente. Para hablarnos de cómo Dios nos atiende, pone el ejemplo de un juez injusto que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. El juez de la parábola se negó durante tiempo a atender la petición de la viuda que acudía a él, pero al final encontró un motivo para atenderla: que no acabara pegándole en la cara y le dejara tranquilo.

Jesús utiliza esta imagen para decirnos que, así como el juez injusto accede finalmente a la petición de la viuda, Dios nos atenderá a nosotros sin tardar. Debemos acudir a él, pues su corazón misericordioso nos asegura que no va a hacernos esperar. Más bien, es él quien nos está esperando a nosotros.

La perseverante petición de justicia de una viuda se convierte para Jesús en un ejemplo de lo que Dios espera de nosotros.

Pero la parábola de Jesús no solo nos habla de Dios. También nos orienta sobre lo que Dios está esperando que nosotros le pidamos. No espera nuestra oración egoísta, interesada o caprichosa. Lo que Dios está esperando de nosotros es que le pidamos justicia. Hasta cuatro veces se repite esta palabra en el evangelio de este domingo, dos refiriéndose a la justicia que pide la viuda y finalmente le concede el juez, y otras dos a la justicia que Dios hace a sus elegidos sin tardar.

El clamor de justicia del pueblo de Israel, esclavo en Egipto, mueve el corazón de Dios, que actúa en favor de su pueblo e inicia su liberación. La acción de Dios en favor de la justicia es llevada hasta el extremo en la persona de su Hijo Jesús, atento siempre a los más desfavorecidos e injustamente tratados.

Así que Jesús nos invita a pedir justicia sin desanimarnos. Esa oración debe ir acompañada del compromiso por la justicia. De otro modo sería falsa. Rezar por la justicia nos lleva a comprometernos con todas las causas verdaderamente justas que están a nuestro alcance.

Termina el evangelio con esta pregunta de Jesús: “cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?” Cada uno podemos preguntarnos también: ¿rezo creyendo de esta manera?

Aurelio Cayón sscc

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