Evangelio joven: «Comenzó Jesús a predicar, diciendo…» (26-ene)

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retirá a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos,porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mt 4,12-23) III domingo de Tiempo Ordinario
Allí, junto a un lago, comenzó todo: la pasión de Jesús por su Padre, la pasión de Jesús por el Reino… y la fascinación de unos pocos que, dejándolo todo, le siguieron.

El evangelio de este domingo nos habla de los grandes amores de la vida de Jesús; la relación con Dios y la instauración y construcción del Reino de Dios. Por este motivo el resumen de toda su predicación está en este evangelio: “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”. No en vano el centro de su predicación siempre está en el Reino de Dios. Jesús nunca se predica a sí mismo.

El proyecto del Reino para Jesús se juega en un gran proyecto de liberación y humanización. En versos de Pedro Casaldáliga, podríamos decir que el proyecto del Reino es “humanizar la humanidad, practicando la proximidad”. Jesús quiere que su vida genere ámbitos de misericordia y humanidad. Quiere que su presencia sea una buena noticia para los más postergados, sencillos y marginados. El proyecto es una gran utopía que se va atisbando y haciendo vida en los pequeños gestos de nuestra vida.

No deja de ser impresionante que la primera acción de la misión de Jesús consiste en conformar la comunidad, “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres”.

La búsqueda de personas enamoradas de la misión es la primera condición para poder comenzar esta desafiante utopía. No hay proyecto sin comunidad. No hay misión posible sin compañeros y compañeras de camino.

En este sentido tenemos que afirmar que la comunidad nunca es un medio para la misión sino su punto de partida. La fe en Jesús y la utopía del reino son inseparables, y la conformación de la comunidad son su primer paso y requisito fundamental.

Quizás puede ser bueno preguntarnos para nuestra vida:

¿Cuáles son los grupos de referencia de mi vida? ¿Estoy viviendo mi fe de manera solitaria o en comunidad? ¿Estoy gastando la vida en proyectos que ayuden a construir el reino de Dios?

En una frase sencilla podríamos decir que el evangelio de este domingo nos hace dos invitaciones concretas para nuestra vida cristiana: nunca caminar solo y gastar la vida en proyectos que humanicen la humanidad.

Nico Viel sscc

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