Evangelio joven: «Al modo de Jesús» (23-jul)

Sab 12, 13. 16-19
Sal 85, 5-6. 9-10. 15-16a
Rom 8, 26-27
Mt 13, 24-43

A principio del siglo XIII, el mundo, la sociedad y la Iglesia no eran mejores que los de nuestro tiempo. Eran diferentes, y quizás en algún aspecto concreto podían ser mejores, pero en conjunto no eran mejores que nuestro mundo, nuestra sociedad o nuestra Iglesia.

A-TO16 FranciscoEn esos años vivía en la ciudad italiana de Asís, un joven burgués llamado Giovanni, conocido también como Francesco, debido a su afición por la lengua y la cultura francesas. Hijo de un rico comerciante de telas, Francisco se sintió atraído en un primer momento por el lujo, el comercio y las armas, pero una crisis le hizo replantearse toda su vida, y un día, delante del Obispo de Asís y de los jueces de la ciudad, se desnudó y entregó sus ropas a su padre, renunciando así a todas sus riquezas y abrazando únicamente la pobreza para seguir a Jesús.

En tiempo de Francisco, el Islam dominaba buena parte del entorno del Mediterráneo y amenazaba la Cristiandad. Entonces surgieron las Cruzadas, por las que tropas cristianas iban a Tierra Santa y a otros lugares a combatir a los musulmanes con la fuerza de las armas y enarbolando la cruz como bandera. Francisco también quiso ir a Siria, Marruecos, Egipto o los Santos Lugares, pero llevando consigo únicamente la palabra del Evangelio de Jesús.

También entonces, buena parte de la jerarquía eclesiástica se caracterizaba más por su apego a la riqueza y al poder, que por los valores evangélicos. Frente a eso, surgieron movimientos que abogaban por vivir de pobremente y que defendían sus postulados incluso por medio de la violencia. Francisco se sintió invitado por Jesús a reparar su Iglesia, pero desde la pobreza y la humildad, sin apartarse nunca de los valores evangélicos más genuinos, e identificándose hasta el extremo con Jesús.

A-TO16 T. Marquis

San Francisco nos invita, como el evangelio de este domingo, a soñar una Iglesia nueva, que brote de la tierra: al modo de Jesús. Fotografía: T. Marquis (unsplash.com)

El evangelio de este domingo me ha hecho recordar a Francisco de Asís. Las parábolas con las que se nos habla del Reino de los Cielos son expresión del modo cómo actuaba Jesús, sembrando la semilla del Evangelio para que crezca en medio de un mundo en el que también abundan otros valores o haciendo que su palabra y sus obras actúen en medio de la sociedad como la pequeña semilla de mostaza o la levadura que fermenta toda la masa, sin juzgar, sin imposiciones ni violencia, desde el testimonio humilde y dejando que sea Dios el que vaya transformando el corazón de sus hijos.

Como hizo Francisco, también nosotros podemos ver si abrazamos el modo de Jesús y, desde ahí, contribuimos a mejorar nuestro mundo, nuestra sociedad y nuestra Iglesia.

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