Evangelio joven: «Ahora sí que sí» (28-may)

Ahora que se acerca el tiempo de exámenes… ¡quién tuviera la habilidad para resumir del evangelista Mateo! La lectura de este domingo es una pieza maestra del arte del resumen: en solo cinco versículos, Mateo nos cuenta todo lo que nos ha dicho a lo largo de 28 capítulos. ¡Eso sí que es capacidad de síntesis!

El mensaje central del evangelio según san Mateo es que Dios ha querido estar cerca de nosotros y compartir nuestras alegrías y nuestras penas. ¿Cómo? En su Hijo Jesús.

A-Pas 7 R. Angelo - camino, pie

«La Ascensión, no es la fiesta de la ausencia del Señor sino la fiesta de la presencia de Jesús Resucitado en medio de nosotros» (Fotografía: R. Angelo en unsplash.com)

Así nos lo decía al comienzo de su obra, utilizando unos versos bien conocidos para el Pueblo de Israel:

Mirad, la virgen está encinta,
dará a luz a un hijo
que se llamará Emanuel,
que significa: Dios con nosotros.

(Mt 1,23 = Is 7,14)

Esa antigua profecía de Isaías se ha cumplido en Jesús y la clave para comprenderlo está a lo largo de todo el Evangelio: Jesús, con su vida, nos ha enseñado a vivir como Dios quiere, para que seamos felices. Con sus acciones, Jesús ha mostrado la fuerza liberadora de Dios y su triunfo sobre los males que nos amenazan. Y con su muerte en la cruz, Jesús nos ha mostrado la infinita solidaridad de Dios, que sufre con quien sufre.

¡La historia de Jesús es una historia de la presencia de Dios! Y por eso, ahora, al llegar el momento de la despedida, el Señor Jesús, ya resucitado, puede asegurar a sus discípulos: «sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

Pero, ¿cómo es esto? ¿De qué forma está con nosotros un Jesús al que no podemos ver ni tocar? ¿Qué tipo de presencia es este? ¿Acaso no celebramos este domingo la Ascensión, en la que el Señor se va al cielo y a nosotros nos deja aquí?

Nada de eso. La fiesta de este domingo, la Ascensión, no es la fiesta de la ausencia del Señor sino la fiesta de la presencia de Jesús Resucitado en medio de nosotros. Y la lectura del domingo nos muestra los lugares de presencia del Señor.

A-Pas 7 L. Robertson - mochila, viaje

«A Jesús lo encontramos en la comunidad y en la misión. ¡Ahora sí que sí, Dios está con nosotros». (Fotografía: L. Robertson en unsplash.com)

A Jesús lo encontramos en la comunidad, encarnada en «los Once discípulos», que nos representan a todos nosotros, con nuestras dudas y nuestra confianza…

…y a Jesús lo encontramos también en la misión que él mismo nos ha encomendado. Esta misión, ojo, no consiste en “propagar el cristianismo” como si de una institución política o un equipo de fútbol se tratara: consiste en «hacer discípulos», es decir, invitar al mundo entero a la relación de amistad con el Señor Jesús.

Para terminar, fijémonos en un último detalle: el que nos pide esto es Jesús, el que había muerto y ha Resucitado. Eso es lo dice cuando afirma: «se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra»; significa que nuestro Señor y Amigo no puede ya ser derrotado por nada ni nadie. Por eso, verdaderamente, puede asegurarnos que va a estar con nosotros «todos los días, hasta el final de los tiempos».

A pesar de las dificultades y las decepciones, a pesar de las heridas y las amenazas… atrevámonos a vivir en comunidad y a entrar en la misión del Reino porque, ahora sí que sí, Dios está con nosotros.

Pablo Bernal Rubio ss.cc.

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