Está pasando: «Respirar»

¿Conoces la sección #SSCCenSpotify? En ella publicamos cada semana una mini-reflexión a partir de alguna de las canciones de nuestro perfil de Spotify.
Pero esta semana, en medio de la situación que vivimos, la reflexión que te proponemos es un poco más larga. Suena a testimonio e invitación a profundizar en lo que todos vivimos. ¡Esperamos que os sirva!

Yo hoy necesitaría la invasión de mi espacio personal, pero no, hoy no la habrá. Ni ayer, ni mañana ni pasado. Qué irónico, ¿no? Con la de veces que hemos necesitado tomarnos un respiro de nuestra vida, de la rutina, de nuestro trabajo, de la familia, de los mismos problemas que nos cuentan los mismos amigos, de la prisa… y cuánto lo echamos de menos.

Son ya muchos días en casa de los que cada uno sacará su propia lección. Escuchando esta canción, vieja conocida para mí, he conseguido ponerle palabras a la mía: el amor, en todos sus significados, nos da la vida. Y aunque su ausencia mata cada día, la distancia no separa. Y que si las ganas están, la “conexión” no se pierde, el cariño está a la vuelta de la esquina y que, aunque muchas veces sea cuestión de piel, si se cuida no desaparece. Y esto estoy aprendiendo, para bien y para mal. Lejos del positivismo intenso, muchos nos estaremos dando cuenta de quiénes son los que permanecen con nosotros a pesar de todo, quiénes han sido honestos al expresar lo que sienten por nosotros y con quién merece la pena compartir la vida, aunque eso signifique soltar y “hacer limpieza” de relaciones que no son tan sanas como creíamos o queríamos creer. Y esto sólo es para valientes.

Pero esta lección para mí no se queda ahí. Como todo aquel que se expone al amor en todas sus formas, todo aquel que no quiere a medias, abraza también el dolor. Y esto también lo he aprendido, dejarme tocar por el dolor del otro, de mi familia, de viejos conocidos, de amigos, de alguien con quien has compartido tu tiempo en algún momento de la vida… y ¡sorpresa! Eso también duele. ¿O quizás duele más darnos cuenta de las veces que menospreciamos el dolor ajeno? Piénsatelo.

El mundo tal y como lo conocemos se ha parado. Tenemos todo el tiempo del mundo, por primera vez sólo podemos vivir en el presente y sin hacer planes. Busca tu lección. Respira de ti mismo, mírate con perspectiva, abraza las ausencias y quiérete. Haciendo alusión a una oración que me gusta mucho, respeta el desaliento, el Buen Samaritano también se pensó si pasar de largo, Zaqueo no siempre tuvo ganas de subir al árbol y todos alguna vez hemos querido ser el Joven Rico.

Y ahora respira. Respira hondo… ¿ya? Estás vivo. Y qué suerte tienes de poder cuestionarte. Ojalá en este tiempo caigan esos “trocitos” descamados, viejos y que no nos gustan de nosotros mismos y crezca todo lo bueno que llevamos dentro, la parte que brilla y se alimenta de Verdad. Sé tú hoy el valiente al que admiras. Vuelve a escuchar la canción, sigue respirando, sigue pensando de qué necesitas ese respiro… y escríbele, por qué no, a alguien que haya hecho algo por ti, habla con alguien que sabes que sufre, con algún miembro de tu familia que esté más solo, recuérdale a alguien que le echas de menos… Quizá hoy no haya abrazo, pero esto también pasará y haciéndonos un poquito más implacables que antes.

Alejandra Pallarés (Sevilla)

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