Es cuestión de intentarlo (11-17 nov)

 

 

 

Es cuestión de intentarlo

 


 

 

 

Semana del 11 al 17 de noviembre

 

 

Introducción:


 

Había una vez hombre ciego tirado al borde de un camino. “¿Cómo va Jesús, un personaje importante, a fijarse en un hombre así?”, se decía la gente que pasaba junto a él.

 

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Y sin embargo, este hombre, que no tiene nada que perder porque lo ha perdido ya todo, se atreve a intentarlo. Y a voces, voces de desesperado, clama pidiendo a Jesús que le dé lo que necesita para seguirle.

 

 ¿No somos también nosotros un poco así? Empieza la oración poniéndote en presencia de Dios, y pidiéndole que te haga ver en qué bordes estás tú tirado, acomodado, refugiado… Luego lee esta lectura y fíjate en el ciego…

 

 

 Llegaron a Jericó. Y cuando salía de allí con sus discípulos y un gentío considerable, Bartimeo, hijo de Timeo, un mendigo ciego, estaba sentado a la vera del camino. Al oír que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: –¡Jesús, Hijo de David, compadécete de mí! 

 

Muchos lo reprendían para que se callase. Pero él gritaba más fuerte: –¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Jesús se detuvo y dijo: –Llamadlo.

 

Llamaron al ciego diciéndole: –¡Ánimo, levántate, que te llama! Él dejó el manto, se puso en pie y se acercó a Jesús. Jesús le preguntó: –¿Qué quieres de mí? Contestó el ciego: –Maestro, que recobre la vista. Jesús le dijo: –Vete, tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista y lo seguía por el camino.

 

Mc 10, 46-52

 

 

Para reflexionar y orar:

 

¿Al borde de qué camino estoy yo tirado? ¿Qué hago cuando surge la oportunidad de levantarme, porque Jesús pasa cerca? ¿Qué miedo me impide intentarlo? ¿Soy consciente de mi ceguera, o soy un ciego que cree ver?

 

Párate a pensar estas preguntas y dialógalas con Dios.

 

Fíjate también en las palabras que Bartimeo dirige a Jesús… No hay una oración mejor. Párate, y repite una y otra vez, dando sentido a cada palabra: “Jesús… Hijo de David… ten compasión de mí…”

 

 

 

 

 Teniendo presente tu oración, termina escuchando esta canción.

 

 

Canción: Si pongo corazón (Rosana)

 

 

Si pongo ganas,

si pongo corazón,

si la ilusión me alcanza.

 

Si le echo ganas,

puede el viento y puedo yo

llenar de aire las alas.

Si pongo corazón.

 

Déjame volar aunque tropiece con el cielo;

hay noches estrelladas

y días que se estrellan contra el suelo.

Déjame intentarlo aunque tropiece son mis sueños,

si aguantan las estrellas

en una de estas noches contra el viento yo despego.

 

Si pongo el alma, si me bendices tú,

si Dios no da la espalda.

Si vuelco en ganas puede el viento y puedo yo

llenar de aire las alas.

Si pongo corazón.

 

Déjame volar aunque tropiece con el cielo;

hay noches estrelladas

y días que se estrellan contra el suelo.

Déjame intentarlo aunque tropiece son mis sueños,

si aguantan las estrellas

en una de estas noches contra el viento vuelo

 

 

No olvides terminar “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

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