El regreso del hijo pródigo

Vuelve a casa

Aún estaba lejos, cuando su padre lo vio y, profundamente conmovido, salió corriendo a su encuentro Lc. 15, 20

La escena del hijo pródigo es una de las favoritas para los cristianos en tiempo de cuaresma y a través del arte podemos encontrar algunas representaciones muy interesantes acerca de un regreso que también es nuestro. John Byam Liston Shaw es uno de los artistas que se interesó por este pasaje y lo llevó a la pintura con esta pequeña obra que bien podría parecer una escena cualquiera. ¿Qué hace que no lo sea?

16. El regreso del hijo pródigo (John Byam Liston Shaw)Un anciano con ricos ropajes y larga barba se asoma desde lo que parece ser un mirador de piedra. Su cuerpo se inclina hacia delante y su peso es sostenido por sus brazos que sin remedio buscan apoyarse en algo firme. Su cabeza de orienta directamente hacia un lugar y parece que sus ojos se esfuerzan en llegar a lo lejos. Este gesto, entre el silencio y el grito interior de felicidad, es envuelto en un hermoso paisaje bañado por el sol que entra desde fuera del cuadro.

Esta es una forma muy particular de plasmar este tema cuyas características y estilo parecían estar ya muy marcados. El momento que representa es el que lo distingue de los demás por simbolizar el momento previo a la llegada y al abrazo. Es el instante en el que la esperanza cobra sentido y la misericordia se instala en su corazón, un corazón manso que no desiste y no deja de llamarnos. Y aunque siempre estemos llamados a la conversión en cuaresma lo estamos aún más y podemos aprovecharla para encarnar a aquel hijo al que el Señor espera desde algún lugar al que le llama a ir sin más exigencias que acudir con fe y confianza a la espera de recibir una misericordia que brota de lo profundo del corazón.

Gloria López Pérez, Parroquia Virgen del Camino (Málaga)

 

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