Evangelio joven: «De tal pastor, tales ovejas» (12-may)

Lecturas

Este domingo se nos presenta la figura de Jesús como la de un pastor: el Buen Pastor. Cuando el evangelio utiliza la palabra “bueno” unido a pastor quiere hacer referencia a aquello que es noble, sano, bueno y bello. Jesús no es un pastor bueno como otros muchos que existen, sino que es único, es el Buen Pastor (con mayúsculas) que protege, guía, acompaña y nutre a su rebaño.

Una de las imágenes más bucólicas de este texto es el modo de identificar a las personas con las ovejas. Las ovejas se caracterizan por estar indefensas ante cualquier peligro y son absolutamente dependientes del pastor. Un pastor siempre tiene que estar atento, vigilante y mirando a su rebaño mientras pastan para que no les ocurra nada.

Ovejas que escuchan… a las que el pastor conoce… ovejas que siguen al pastor-amigo… que encuentran una vida que merece verdaderamente ser vivida.

Las ovejas “escuchan mi voz”: Las ovejas reconocen la voz del pastor y se fían de él. El Señor escucha nuestras voces, nuestras peticiones y acciones de gracias. El Señor sabe lo que necesitamos, conoce lo que hay en el fondo de nuestro corazón. ¡Qué suerte la que tenemos! ¿Y nosotros escuchamos la suya? La voz del Señor es como un susurro que acompaña nuestro día a día, es como una melodía que pone tono  a nuestra vida, es una voz dulce y tierna que busca lo mejor para nosotros…pero hay que estar atentos y saber escucharla.

“…y yo las conozco…”: Conocer supone identificar lo que hay en el fondo de nuestro corazón, lo que necesitamos de verdad, lo que hay más allá de nuestras apariencias y de las máscaras con las que nos mostramos al mundo. Conocer supone identificar aquello que anhelamos y deseamos, aquello que nos hace falta para ser cada vez más de Dios. El Buen Pastor conoce todo eso, ve en la profundidad de nuestra existencia, reconoce la mejor versión de nosotros mismos a la que estamos llamados a ser en Dios.

“…y ellas me siguen…”: Si alguien me conociera así y me escuchara de esa manera…¿no lo seguiríamos? El Buen Pastor escucha y conoce así a sus ovejas. El Señor nos escucha de esa manera y nos conoce de esa forma…¿por qué no seguirle?

“…y yo les doy la vida eterna”: El regalo que nos da es el amor eterno, estar en la presencia de quien sabemos que nos ama con locura, disfrutar de la alegría, la paz, la tranquilidad y el sosiego de estar con quien nos cuida y nos protege. ¡Qué regalo!

Y tu…¿te atreves a seguir al Pastor?

Fernando Bueno sscc

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