Cuando vendí todo lo que tenía, por Marco Giordimaina ss.cc

Todo empezó con dos textos de la Biblia, el primero fue la parábola del joven rico en la que Jesús dijo: “Si quieres ser feliz , anda, vende tus bienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, luego sígueme.” Y el segundo es del evangelio de Mateo 24, que dice: “No podéis servir a Dios y al dinero”.

A través de estos textos empecé a plantear que quiere Dios de mi vida, porque quería esa felicidad pero me costaba venderlo todo. El plan de Dios me gustaba, pero con algunas condiciones.

marco-indiaDespués de un tiempo decidí que tenía que plantearme la pregunta ¿Señor, qué quieres de mi? La pregunta me asustaba porque tenía miedo de la respuesta, pero necesitaba saber cuál era su plan para mi vida.

En Isaías encontré esta frase, “mis planes no son vuestro planes”, y esto me hacía pensar más en mi futuro.

Como dice el refrán, cuando uno busca encuentra, y eso es lo que me pasó a mi. Había llegado un momento en mi vida donde tenía de todo, pero todo era material. Y es que con el dinero no se puede comprar la verdadera felicidad. Como yo deseaba esa felicidad tenía que hacer como el joven rico: vender todo y compartirlo con los pobres.

Fue un decisión bastante difícil porque tuve que dejar todo: familia, amigos, trabajo, etc. Veía que el Señor me hacía esa invitación porque quería algo más de mi, sus planes eran otros. Hubo momentos en los que no veía claro si dejar todo era la decisión correcta, pero al final había que decidir. Y decidí hacer como el joven rico, dejar todo y irme de voluntario con las hermanas de Madre Teresa a La India.

voluntariado_india_sscc¿Por qué a La India y con las hermanas de Madre Teresa? Desde pequeño me gustaban los documentales de La India y había leído un libro sobre Madre Teresa y me llamó mucho la atención su dedicación a los más necesitados, como los cuidaban cada día.

Después de algunos meses en La India descubrí esa verdadera felicidad, veía que los niños eran felices jugando con cualquier cosa, allí no había materialismo. La gente compartía lo poco que tenía, cuando visitaba las casas de los pobres me daban lo mejor para mi, su comida.

Viviendo con ellos aprendí mucho de la vida. Cuando ví cómo la gente vive en las calles, como se muere, como son los hospitales públicos, dejé aparte mis tonterías. Allí aprecié lo que tenía en mi vida diaria, por ejemplo cuando abro el grifo y llega agua limpia. En la India, algo tan cómodo para nosotros supone mucho esfuerzo, y el agua que consiguen por supuesto no es limpia.

En este momento fui un hombre libre y descubrí lo que el materialismo había significado en mi vida.

Marco Giordimaina ss.cc.