Crónica: Encuentro de animadores (Jerez)

Es cierto eso que dicen que enseñar es aprender dos veces. Solo Dios consigue que un grupo de catequistas de varias provincias se reúna un fin de semana muy lluvioso en Jerez, con el fin de formarse, enriquecerse y cuidar su fe. ¿Para qué? Para algo tan importante como poder transmitir lo aprendido en sus grupos de PJV y ¿por qué no? también en su vida.

Empezábamos el encuentro recibiendo un regalo. Un colgante con una cruz griega que utilizaron para que reflexionáramos sobre qué significados había tenido ese objeto en nuestra vida hasta día de hoy. Rechazo, miedo, respeto, duda, normalidad, necesidad, alegría… todos coincidíamos en que su significado había cambiado mucho en este tiempo, pero a día de hoy era un objeto muy familiar. Se respiraban muchas ganas de compartir… ¡y el encuentro sólo acababa de empezar!

El sábado fue un día muy provechoso que comenzamos con una oración, recordando el evangelio de Juan donde resonaban estas palabras “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”. Que importante es vivir el mandamiento del amor. De hecho, es una de las razones por las que todos estábamos allí, ¿no?

Continuamos el día preguntándonos por nuestros ritos, aquellos que aunque estemos cansados o distraídos siempre repetimos. Aquellos que nos ayudan a que nuestra vida tenga más sentido y nuestra fe esté cuidada. Desde dar un beso de buenas noches, comprobarnos los bolsillos antes de salir de casa, hasta ir a misa los domingos o rezar antes de dormir. Pero, ¿somos capaces de descubrir los ritos que siguen nuestros niños de PJV? Las muestras de cariño, el uso masivo de redes sociales, el físico, avisar de su asistencia 5 minutos antes de grupo…  Indudablemente un tema bastante curioso a trabajar. Además de ello, tuvimos que pensar personalmente qué serie de ritos nos ayudaban en nuestra fe y si contábamos con algún “espacio verde” que nos ayudara en nuestra oración.

En todo encuentro siempre hay una serie de talleres que nos aportan aún más ideas para trabajar de maneras diferentes en nuestros grupos. Tuvimos un taller de IMAGEN, donde aprendimos que cualquier tema se puede tratar con una imagen si sabemos seleccionarla bien según la edad y temática con la que queramos trabajar. Seguimos con la importancia del LA MÚSICA en nuestras catequesis. Su selección no debe ser aleatoria, sino atendiendo a diferentes aspectos como el tema, el mensaje que queramos transmitir… pararnos a pensar qué quiere decirnos Dios es más fácil con la canción adecuada, pero también lo es con el SILENCIO completo del que también nos hablaron en el taller. Ese silencio interno, que nos ayude a escuchar y centrar nuestra atención en los sonidos que nuestra rápida forma de vida, no nos permite oír. Si vamos a una iglesia su ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA es diferente en los distintos lugares. Algunas detallistas, otras simples, luminosas y oscuras… pero todas nos transmiten al mismo Dios. En este último taller aprendimos que en nuestro grupo debemos cuidar la organización de la sala según lo que queramos hacer sentir a nuestro grupo. Las sillas, los carteles, colores etc. harán que los niños capten el mensaje que queramos transmitir o se sumerjan mejor en la catequesis según el tema que estemos tratando.

La parte más lúdica llegó en la noche, donde dejamos volar nuestra creatividad y compañerismo en muchos juegos que nos hicieron reír, querer y disfrutar unos de otros, como nos decía el evangelio de la mañana.

El domingo nos ayudaron a ver de otra manera los ritos de la misa. Nos centramos en la idea de que las lecturas no son escogidas, sino que Dios nos la muestra porque todas tienen algo que enseñarnos. Por ello, nos hicieron entrega de otro regalo, esta vez, era una carta de una baraja, a simple vista normal y corriente. Lo que pudimos comprobar al girarla, es que a todos nos había tocado un texto detrás totalmente diferente unos de otros. De esta manera, tuvimos que pensar qué quería decirnos Dios mediante él, y sobre todo, como podíamos llevarlo a cabo durante estos próximos días.

Una convivencia de esta índole no podía acabar sin un ensayo de cantos para culminar con la Eucaristía. El canto que más se había repetido durante el encuentro decidimos cantarlo en la celebración. Una canción con una frase que resume todo pensamiento de los catequistas que estábamos allí:

“Que me impulsa a darme más a cambio de nada, das sentido a mi ilusión y me envías a hablar de amor.”

Gracias por este enriquecedor fin de semana.

Bárbara Valladares (San Fernando)

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