Convivencia Pozos II (2017)

La casa de Jerez es especial. Eso fue lo que nos dijo un catequista a los que hicimos la convivencia POZOS 2 cuando llegamos, y ahora que hemos vuelto me doy cuenta de lo cierta que es esta afirmación. En esta casa he compartido con monitores y compañeros momentos únicos, y ahora sé que voy a guardar esta casa en mi memoria, por lo que he vivido y aprendido dentro de ella.

2017 Pozos 2 24Esta no ha sido una convivencia cualquiera, no solo he aprendido a convivir con mis compañeros. También he aprendido a convivir conmigo misma, a buscar en mi interior y encontrar sentimientos que ni siquiera yo sabía que tenía. Y gracias a esto he podido acercarme a Dios de una forma distinta. Durante la semana he notado como las reflexiones y las oraciones han aumentado mi fe y me han llegado a sorprender e incluso a cambiar. Gracias a esta convivencia he reflexionado sobre mí misma de una manera diferente y especial, he madurado y aprendido mucho en muy poco tiempo. Me he planteado cosas que, como hemos dicho varias veces durante las reflexiones, nunca me habría planteado de no ser por la convivencia.

Hemos compartido historias, anécdotas y vidas únicas que me han resultado emotivas y me han inspirado fuerza; los monitores y catequistas nos han transmitido a todos de alguna manera su espíritu. Una de las cosas que más me ha gustado y sorprendido de esta convivencia es que entre bromas y sin darme cuenta, he aprendido lecciones que me han llegado y que me gustará poner en práctica.

2017 Pozos 2 6Me llevo momentos que nunca había experimentado antes, ni siquiera en otras convivencias, y que sin duda me gustaría repetir. En esta casa consigues desconectar de verdad del mundo exterior y encontrarte  en un ambiente en el que te das cuenta de muchas cosas, de cómo tenemos que cambiar para mejorar, de que no estamos solos y de que cada uno somos únicos, diferentes y especiales.

Me siento feliz porque en esta convivencia hemos formado relaciones que durarán, nos hemos conocido de verdad a nosotros mismos, nos hemos acercado más a Dios y nos hemos dejado sorprender para recibir lo que nos ofrece.

Paula García Cuesta
Alumna del Colegio SSCC – Martín de los Heros (Madrid)

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