Convivencia La Oración (Zona Sur)

A veces es necesario pararse un poco, un fin de semana, y ver qué tal andamos en ciertos aspectos de la fe, en este caso nos hemos detenido en La Oración. A algunos nos cuesta, nos excusamos en la pereza, en la falta de hábito… A otros les sale solo o están acostumbrados, aun así, siempre es bueno mirar si realmente lo estás haciendo bien.

¿Por qué rezamos? ¿Cómo rezamos? ¿Tenemos las actitudes correctas? ¿Rezamos con el corazón?

Estas preguntas me han acompañado durante todo el fin de semana, intentando hallar respuestas, me he fijado en mis compañeros, también preocupados con su forma de rezar y me he dejado llevar.

Oración de petición, oración de gracias, lectio divina… Tenemos mil razones por las que rezar. A veces son pequeñas cosas, las más simples, las del día día; otras son grandes acontecimientos, buenas noticias, personas, preocupaciones. ¡No importa, siempre es buen momento para cuidar nuestra fe, y hay muchísimas formas de hacerlo!

Nos fijamos en Jesús ¿Quién iba a enseñarme más que Él? Leímos sus textos, todos ellos hablaban de cómo y cuándo oraba, sus sentimientos al hacerlo… y comprendí que no lo estaba haciendo bien, Él proponía métodos mucho mejores y es quizás por ello por lo que mi oración no estaba siendo hasta ahora tan viva. Mi corazón tenía cerradas muchas de esas actitudes que Dios quería en nosotros, era el momento para abrirlas.

Mi oración tenía que cambiar, pero… ¿Cómo? ¿Qué era lo que realmente no vivía en ellas? ¿Qué recursos puedo usar para mejorarlas? Y una vez más mis preguntas fueron respondidas. Nuestros animadores, nos enseñaron distintas herramientas para meternos y hacer nuestra oración más especial: canciones, textos, símbolos, posiciones. Ya lo tenía todo para hacer mi plan de oración, por primera vez había rezado de verdad y esto tenía que formar parte de mi a partir de ese momento.

Podría escribir cien páginas más sobre mi experiencia, mis sentimientos, pero ésto sólo cobrará sentido si lo vivís vosotros, cuando recéis y pongáis el corazón en ello.

Gracias a todos los que habéis conseguido llenar mi oración.

Celia Garrido Ibáñez, “Parroquia El Buen Pastor” (San Fernando)

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