Confirmación San Víctor- Mirasierra 2016

Hace cuatro años nos explicaron lo que era confirmarse, lo que era decir sí a Dios. Y como si fuera ayer en un abrir y cerrar los ojos estábamos todos allí, el 2 de abril de 2016, en el despacho parroquial, elegantes y emocionados, esperando el gran momento con nuestros catequistas junto a nosotros. Tras cuatro años de experiencias acercándonos a Jesús, tras cuatro años que nos habían convertido en adultos, seguros de seguir su vida por el camino de Dios.

Empezábamos a escuchar cada vez más voces, más amigos, más familia que esperaban fuera para ver la ceremonia. Nosotros repasábamos las palabras para no equivocarnos y nos contagiábamos unos a otros los nervios para calmarnos.

Por fin llegó el momento de comenzar. Entramos como habíamos ensayado de dos en dos y por supuesto con la reverencia al altar antes de sentarnos. Presidiendo estaba don Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid. Fue un honor sin duda que nos hizo sentirnos más afortunados y, para ser sinceros, algo más nerviosos. Sin embargo esos nervios se fueron diluyendo a lo largo de la ceremonia. Y es que, ¿Cómo vas a estar nervioso cuando estás en casa? Pues las canciones, los curas de la iglesia y del colegio, los catequistas, la cercanía de las palabras del obispo, nuestros seres queridos y por supuesto Dios, todos nos hacían sentir en un hogar, nuestro hogar.

Y entonces llegó el momento que todos esperábamos, la confirmación. Con nuestro padrino a nuestra vera y el obispo enfrente vimos cómo con un nombre el Espíritu Santo nos llamó, con un símbolo abrimos nuestro corazón y con unas palabras permitimos que lo llenara de fortaleza, que nos guiara en nuestra vida y la iluminara solo como Dios sabe. Uno a uno fuimos completando el proceso que habíamos iniciado esos cuatro años antes, y que, una vez terminado, permitía el comienzo de nuestra vida adulta en la iglesia dando gracias a todos los catequistas y apoyos que han hecho de estos años algo que merece la pena recordar.

Las palabras del obispo no fueron más que inspiradoras invitándonos a reflexionar como cristianos. Los cristianos no podemos ser gente de puertas cerradas, tenemos que tenerlas siempre abiertas porque el mundo necesita más gente así. Y es que ser cristiano es defender la paz, pero no la paz como ausencia de guerra, sino la paz que es amor, la paz que es Dios, la esencia de ser cristiano.

Al finalizar la ceremonia el obispo nos entregó una cruz y una estampa de la Virgen para que recordáramos este día siempre que quisiéramos o lo necesitáramos. Para terminar el día disfrutamos de un piscolabis con todos nuestros amigos y familia. Unos momentos agradables que son motivo de alegría para todos. ¿Pues hay alegría más grande que la de darle un sentido a tu vida y estar seguro de ello?

 Elena de Lis, Colegio Virgen de Mirasierra SSCC – Parroquia de San Víctor

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