Con sabor a Dios. Cosas de niños

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cosas de ninños

 

“Le traían niños para que los tocara, y los discípulos los reprendían. Jesús, al verlo, se enfadó y dijo: – Dejad que los niños se acerquen a mí; no se lo impidáis, porque el reino de Dios pertenece a los que son como ellos” (Mc 10, 13-16)

 

Mi experiencia personal como catequista comenzó un poco tarde, hace ya 8 años, cuando mi párroco, Aurelio, al que siempre le estaré agradecido, me propuso hacerme cargo de un grupo de niños que ese año iban a recibir su Primera Comunión. Era un grupo de 11 niños de 9 años, que ese curso comenzaban 4º de Primaria. Fue mi primer momento de miedo, de inseguridad, de no saber qué hacer con ellos, de no saber si estaba lo suficientemente preparado como para poder transmitirles la fe que yo tenía, la fe de la Iglesia, la fe en Jesús…

 

Sin embargo, esa inquietud y ese miedo que yo tenía, enseguida desaparecieron gracias a los propios niños. Al principio me sentía un poco como los discípulos, que no querían que le llevasen niños a Jesús. Pero en el momento en el que los conoces, hablas con ellos, intentas transmitirles un poco de la fe que tú tienes…, te das cuenta de que, como decía Jesús, “el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos”: sencillos, humildes, transparentes, inocentes… Si todas las personas fuésemos como son los niños, el Reino de Dios estaría mucho más cerca de todo el mundo y el mundo sería mucho mejor de lo que es ahora.

 

Esa relación con los chavales siempre ha sido una de las bases de mi vida como cristiano. Creo que su falta de maldad, esa actitud de inocencia y de bondad, su amor infinito por los que les rodean… son las cosas que me hacen creer en el Reino de Dios, creer que podemos construir un mundo mejor.

 

 

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Y de hecho, a pesar de que mi vida profesional haya dado muchas vueltas, creo que por fin la he encaminado hacia donde realmente quiero: la educación. Desde hace 3 años ando rodeado de libros y de problemas de matemáticas, de física y de química, y no hay cosa que más me guste. Bueno, sí. Además de enseñar a los chavales todas estas cosas que tan poco les gusta, hay una cosa que me gusta mucho más, y es poder compartir con ellos sus problemas, sus inquietudes, sus preocupaciones… E intentar aconsejarles y ayudarles en la medida de lo posible. Intentar construir entre todos un mundo un poco mejor a nuestro alrededor, intentar transmitirles esos valores que a mí me transmitieron de pequeño y que creo que si todos los tuviésemos y los plasmásemos en nuestra vida diaria, todo iría mucho mejor.

 

Mi siguiente paso como catequista fue también hace 3 años, cuando de nuevo Aurelio, me propuso ser también catequista de un grupo de Confirmación de 1º de Bachillerato. Con esta edad ya no son tan niños, o no deberían serlo. Sin embargo, hay muchas actitudes y muchas reacciones en ellos que te hacen pensar que todavía son bastante niños. Y eso me sigue ilusionando a la hora de transmitir esa fe en Jesús.

 

Además este curso he empezado a dar catequesis de Confirmación a otro grupo de 1º de Bachillerato, que son la misma generación con la que yo empecé hace 8 años en la catequesis de Comunión. Incluso 2 de los 11 chavales de ese grupo con el que yo empecé, están en mi grupo de Confirmación de este año (y con los que seguiré el año que viene). Y casi todos los demás están en otros grupos con otros catequistas, pero sigo manteniendo el contacto con ellos. Me hace mucha ilusión ver su evolución como personas, su evolución en la fe, su madurez en algunos aspectos… Pero sobre todo, que mantengan esa “niñez” en ocasiones, que les hace transmitir a los demás el Reino de Dios.

 

Felipe Alonso (Torrelavega)

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