Con arte religioso: La anunciación (Fra Angélico)

Una de las obras maestras que se expone en el Prado y de sus más conocidas tablas es esta Anunciación de Fra Angélico, el pintor que pintaba de rodillas, el pintor dominico, amante tanto de la belleza como de la fe.

Este cuadro es de un detallismo y preciosismo verdaderamente delicioso, no hay más que ver el uso de los colores, las caras y manos anacaradas de María y del Angel, el manto de la Virgen, la diadema, el cabello, o las variadas flores y frutas del jardín.

Más allá de la búsqueda de la belleza, propia del Renacimiento, que incluye naturaleza, arquitectura y figura humana está lo que catequéticamente más nos interesa: la concepción de la escena. Dicen que a Fra Angélico, declarado beato por Juan Pablo II precisamente por su pintura, le gustaba escoger un pasaje bíblico y rezarlo hasta dar con la verdad del mismo, que es lo que intenta plasmar en sus cuadros. La Anunciación es de todas su temática predilecta.

En este caso Fra Angélico quiere enmarcar la escena sobre el trasfondo de la expulsión del Paraíso. En el lado de la izquierda tenemos a Adán y Eva, avergonzados por el pecado cometido, son expulsados del paraíso, complicemente nos miran, antes de salir también del cuadro… A la derecha la escena principal de la Anunciación de Gabriel a María, la Nueva Eva que en lugar de sacarnos del paraíso nos hará entrar en él por su “Sí”, que abre la puerta a la redención que va a operar Aquel que llevará en sus entrañas.

Son miles los detalles en los que podríamos fijarnos, propongo uno: la concavidad del cuerpo de María, que, como un vaso, acoge la gracia que sobre ella se derrama, dirá la Biblia que ella es la “llena de gracia”, y una de las letanías del rosario la llama “vaso honorable”.

¿Y cómo acojo yo las propuestas de Dios? ¿Puedo llenarme de su gracia o estoy ya tan lleno de otras cosas que no cabe nada más en mí? ¿Hay escucha y cabida en mi vida para los planes de Dios? Al comenzar el curso pastoral ese podría ser un importante objetivo espiritual: que mi vida se deje hacer por Él, aunque pueda trastocarla como trastocó la de María, ella nos presta su respuesta: “hágase en mí según tu palabra

Poldo Antolín SSCC

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