Canguro 1 2015

 

 

“Del 2 al 16 de julio, nada mas y nada menos que 15 días, en Salamanca, en un campamento con niños de un barrio de la ciudad por las mañanas y reflexiones por la tarde con el grupo de monitores..” Solo con esa información nos lanzamos a vivir esta gran experiencia.

Desde que llegamos a ese hogar nos sentimos como en casa. Nos encontramos con un grupo de personas de Madrid y Sevilla estupendas con las que la convivencia y el trabajo ha sido de 10. Hemos podido conocernos mejor a nosotros mismos por medio de todos ellos. Gracias a Miriam, Elena y Maria hemos podido vivir una experiencia nueva, la cual al principio no sabíamos de qué iba, pero nos dejamos guiar por ellas, nos fiamos, y cada día nos sorprendían con algo diferente. Desde la oración de la mañana hasta la oración de la noche, el día estaba lleno de mensajes y detalles que lo hacían especial, desde unos buenos días con una sonrisa de oreja a oreja, un simbolo, una canción, una frase, una pregunta, una mirada o una charla de ida o vuelta a pizarrales (el barrio al que íbamos) ¡Y como no hablar de esos niños! Desde los mas pequeños hasta los mas grandes, daba igual la edad que tuviesen todos tenían la mismas ganas de pasar la mañana jugando y disfrutando.

Desde dentro del colegio se podía escuchar a las 10:00h a todos gritar desde la puerta “¡BUENOS DIAS CANGUROOO!” ( Incluso algún vecino se asomaba a dar los buenos días y respirar de la felicidad, ganas y fuerzas que desprendían). En cuanto se abría la puerta todos corrían hacia dentro llenos de entusiasmo por saltar, correr, jugar, cocinar, bailar, recortar, pintar, etc. Gracias a ellos, a su sencillez, a su humildad, a su cariño, a su confianza, hemos podido conocer la realidad que viven día a día. Tambien hemos aprendido que la imaginación no tiene limites y que con ganas e ilusión todo se consigue mejor.

Nos llevamos una gran experiencia, que ojalá pudiésemos repetir para estar de nuevo con esos niños que necesitan, en muchas ocasiones, distracción y cariño, pero sobre todo, para seguir aprendiendo de ellos, para seguir abriendo los ojos y la mente al mundo todos los días. Aprender a mirar como Jesús lo hizo.

Después de esta experiencia corroboramos que los mejores profesores son los niños, porque fuimos para ayudar y son ellos los que nos han ayudado a nosotras. Nos han enseñado a querer, a valorar y a mirar de manera diferente. Muchas gracias a cada uno de los niños de canguro, porque para vosotros habremos sido unas monitoras mas del campamento de verano pero para nosotras habeis sido una experiencia de vida.

Ana y Lola (Remedios)

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